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Confianza en los políticos

Entrevista de Voz Populi a Sergio García Soriano

1. ¿Por qué puede generar más confianza en un político que arregle un bache que una gran promesa política?

Porque el ciudadano puede verificar directamente el resultado. Una gran promesa política pertenece al futuro y exige confiar en que se cumplirá; arreglar un bache es una acción concreta, visible y cercana.

Psicológicamente, los comportamientos observables suelen resultar más fáciles de evaluar que las intenciones. “Un problema pequeño pero resuelto puede convertirse en una evidencia cotidiana de eficacia, mientras que una gran promesa todavía es una expectativa.”

Además, cuando el problema afecta directamente a nuestra vida diaria, la actuación del político deja de ser algo abstracto y se convierte en una experiencia personal.

2. ¿Qué efecto psicológico tiene que un ciudadano perciba que el alcalde puede escucharle directamente?

Reduce la distancia psicológica entre gobernante y ciudadano. Las instituciones pueden percibirse como estructuras enormes, burocráticas y difíciles de alcanzar; la posibilidad de hablar directamente con quien toma decisiones hace que el sistema parezca más accesible.

También puede aumentar la sensación de agencia: “mi problema puede llegar a alguien que tiene capacidad para hacer algo”. Incluso cuando la solución no es inmediata, sentirse escuchado puede modificar la percepción de la relación con la institución.

3. ¿La sensación de accesibilidad puede mejorar la valoración que los ciudadanos tienen de un político?

Sí. La accesibilidad puede funcionar como una señal de cercanía, receptividad y capacidad de respuesta. Pero hay que distinguir entre accesibilidad percibida y accesibilidad real.

“Que un político parezca accesible no significa necesariamente que lo sea, pero esa percepción puede influir poderosamente en cómo interpretamos posteriormente sus actuaciones.”

Si además la accesibilidad viene acompañada de respuestas o resultados, la señal se refuerza.

4. ¿Qué papel juega la percepción de autenticidad en la política actual?

Es especialmente importante porque existe una cierta fatiga ante la comunicación política excesivamente preparada. El ciudadano no solo evalúa qué dice un político, sino también si percibe que lo que dice encaja con quién parece ser.

La autenticidad, sin embargo, es una percepción, no una propiedad objetiva. Una persona puede parecer auténtica porque utiliza un lenguaje cotidiano, muestra vulnerabilidad, reconoce errores o mantiene un estilo coherente en distintos contextos.

“En política, la autenticidad no consiste necesariamente en mostrarlo todo, sino en que exista una sensación de coherencia entre el personaje público y la conducta que observamos.”

5. ¿Por qué un político que utiliza humor, memes o lenguaje informal puede resultar más cercano? ¿Dónde está el límite?

Porque rompe códigos asociados tradicionalmente al poder. El lenguaje institucional establece distancia; el humor y los memes pertenecen a códigos de comunicación cotidiana y, especialmente en redes sociales, favorecen la sensación de que estamos ante una persona y no únicamente ante una institución.

El humor también puede generar afinidad emocional: compartir una broma o una referencia cultural crea una pequeña sensación de pertenencia.

El límite aparece cuando la personalidad empieza a sustituir al contenido. “La cercanía funciona cuando humaniza al político; se vuelve problemática cuando convierte la política en una competición de personalidades y hace que valoremos al gobernante principalmente por si nos cae bien.”

6. ¿Cómo funciona el llamado efecto halo en este contexto?

El efecto halo hace que una característica positiva de una persona influya en la valoración que hacemos de otras características que no están necesariamente relacionadas.

Por ejemplo, si percibimos a un político como cercano, simpático o auténtico, podemos estar más predispuestos a interpretar favorablemente su capacidad, sus intenciones o incluso algunas de sus decisiones.

“El problema es que la simpatía puede funcionar como un atajo cognitivo: podemos utilizar ‘me transmite confianza’ para responder a preguntas mucho más complejas, como ‘¿está gobernando bien?’.”

Por eso es importante separar la valoración interpersonal de la evaluación de la gestión.

7. ¿Puede esta fórmula recuperar parte de la confianza perdida en las instituciones?

Puede contribuir, pero no basta por sí sola.

La confianza institucional no depende únicamente de que un político sea cercano. También depende de la eficacia, la transparencia, la coherencia, la percepción de justicia y la capacidad de resolver problemas.

La comunicación cercana puede abrir una puerta: hace que el ciudadano esté más dispuesto a prestar atención y relacionarse con la institución. Pero para que esa confianza se consolide, tiene que existir una experiencia consistente detrás.

“La cercanía puede ser el comienzo de la confianza, pero difícilmente puede sustituir a la eficacia.”

8. ¿Mamdani está consiguiendo que los ciudadanos confíen más en el Ayuntamiento o simplemente que confíen más en Mamdani?

Son dos fenómenos distintos y es importante no confundirlos.

Un político puede conseguir una confianza muy personal, basada en su estilo, su comunicación y la percepción de que escucha directamente, sin que eso implique necesariamente una mejora equivalente en la confianza hacia la institución que representa.

La verdadera prueba institucional aparece cuando esa confianza sobrevive a la persona: si el ciudadano empieza a percibir que el Ayuntamiento es más accesible, más receptivo y más eficaz independientemente de quién ocupe el cargo.

“Si la confianza termina dependiendo exclusivamente de Mamdani, estamos ante una personalización de la confianza. Si la experiencia de accesibilidad se incorpora a la relación del ciudadano con el Ayuntamiento, entonces sí podríamos hablar de una recuperación de la confianza institucional.”

En definitiva, la estrategia tiene una lógica psicológica clara: hacer visible, accesible y humana la relación entre gobernante y ciudadano. Pero existe una tensión importante: cuanto más eficaz resulta la personalización para generar confianza, mayor es también el riesgo de que esa confianza se deposite en la persona y no en la institución.

Noticia en Voz Populi

Mamdani y la ‘política del bache’: así se gana el alcalde la confianza de los neoyorquinos en las redes

El demócrata convierte reparaciones cotidianas como los baches o la limpieza en contenido para redes y en una demostración visible de eficacia.

Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, se ha convertido en una sensación viral gracias a su política municipal: convertir al ciudadano en un reportero de los problemas de su barrio, al primer edil en el receptor de las quejas y la solución en contenido para redes sociales. En las últimas semanas, sus vídeos se han popularizado por todo el mundo, lo que lo ha puesto en la diana como posible político ideal para una parte de la población.

Mamdani, perteneciente al Partido Demócrata, asumió la Alcaldía de Nueva York en enero de 2026 y ha construido una imagen política diferente de la del alcalde tradicional. El joven tiene una gran presencia en redes sociales, convirtiendo acciones de gobierno en contenido. Además, usa un estilo informal y una comunicación especialmente pensada para este tipo de plataformas.

Nueva York cuenta con el sistema 311 para comunicar problemas y solicitar servicios respecto a baches, basura, alumbrado u otros problemas municipales. Mamdani está intentando dar un paso más en este proceso, intentando convertir a las redes sociales en una extensión del Ayuntamiento. Los ciudadanos publican vídeos en estas plataformas reportando algún fallo y etiquetando al alcalde, estableciendo un ‘canal’ directo entre la población y los mandatarios.

El influencer político

Esta comunicación directa modifica la percepción que el ciudadano tiene de la Administración. “Cuando tienes la posibilidad de hablar directamente con alguien que toma las decisiones, hace que ese sistema parezca más accesible”, señala a Vozpópuli Sergio García Soriano, psicólogo y experto en intervención social. La clave, añade, está en la “sensación de agencia”: percibir que un problema propio puede llegar hasta alguien con capacidad para solucionarlo.

Actualmente, en sus cuentas personales tiene 12,3 millones de seguidores en Instagram, 3,6 millones en TikTok y 1,2 millones en X. Las cifras son inferiores en la cuenta @nycmayor: 4,6 millones, 3,5 millones y 2,5 millones, respectivamente. Su popularidad ha motivado ya dos concursos de imitadores de Mamdani en Estados Unidos en los que han participado decenas de personas.

La notoria presencia del demócrata en redes sociales comenzó antes de su toma de posesión. Un análisis de Visibrain sobre su estrategia digital contabilizó 657 publicaciones entre las elecciones y la investidura entre las distintas plataformas, las cuales alcanzaron conjuntamente más de 1.420 millones de impresiones.

Esta popularidad, no obstante, puede tener un efecto colateral: que la valoración personal del político termine contaminando la evaluación de su gestión. Es lo que la psicología denomina “efecto halo”, por el que una característica positiva (como la simpatía, la autenticidad o la cercanía) influye en el resto de valoraciones sobre una persona.

“La simpatía puede funcionar como un atajo cognitivo”, explica García Soriano, hasta el punto de que el ciudadano puede utilizar el “me transmite confianza” para responder a cuestiones mucho más complejas sobre su capacidad de gobierno.

La “política de las pequeñas cosas”

Desde el inicio de su mandato, Zohran Mamdani ha hecho especial hincapié en combinar grandes reformas con pequeñas actuaciones. Durante sus primeros 100 días, la Administración Mamdani anunció haber reparado unos 100.000 baches, la cifra más alta para ese periodo en más de una década.

En la misma línea, según datos oficiales del Ayuntamiento, en esos primeros 100 días la Alcaldía también mejoró cientos de alcantarillas y los avisos por ratas descendieron un 30%. El invierno pasado, que dejó nevadas históricas, 135.000 pasos de peatones fueron despejados durante el temporal, así como 34.000 paradas de autobús y 29.000 bocas de incendio han sido despejadas, además de cientos de árboles caídos retirados.

Este tipo de actuaciones pueden resultar más efectivas que las grandes promesas porque “una acción pequeña, pero real y tangible, que se pueda tocar, es mucho más efectiva” que “esas grandes palabras y retóricas” de los políticos, dice a Vozpópuli Juan Carlos Jiménez Redondo, catedrático de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales de la Universidad CEU San Pablo.

La prensa neoyorquina ha bautizado el fenómeno como “pothole politics” (“la política de baches”): usar problemas urbanos muy pequeños y visibles para demostrar que el gobierno funciona. Así, el demócrata está reforzando la opinión que los ciudadanos tienen de él. Una encuesta de Siena recogida por el medio Vox señala que Mamdani alcanzaba el 69% de valoración favorable entre los votantes de Nueva York.

Esta estrategia conecta con uno de los problemas de las democracias representativas actuales: “La separación entre el representante y el representado”, expone Jiménez. Una vez elegido, explica, el ciudadano percibe que el político “hace su vida, toma sus propias decisiones y no tiene en cuenta las necesidades” de quienes le votaron.

No obstante, también tiene un límite. El político cercano y desenfadado gana aceptación “hasta el momento en el que se percibe que eso no es real”, especialmente cuando el ciudadano entiende que esa espontaneidad está construida por asesores, advierte Jiménez. “Es cuando el personaje supera a la persona”, resume.

Seguimiento de las promesas electorales

Más allá de estas pequeñas acciones, el alcalde demócrata ha lanzado el ‘Mamdani tracker’, una iniciativa independiente que recoge sus compromisos electorales y permite comprobar cuáles están cumplidos, en proceso o estancados. Además, la Alcaldía también ha creado una página web específica para mostrar los resultados de los primeros 100 días, con un mapa interactivo de las actuaciones por los cinco distritos que conforman Nueva York.

El valor del sistema está precisamente en hacer visible una actividad política que normalmente resulta difícil de seguir: “El ciudadano puede consultar desde su móvil qué está haciendo el alcalde”, dice Jiménez. Sin embargo, advierte de que “es relativamente fácil inventar una ejecutoria que luego hay que analizar si esta ejecutoria ha sido efectiva o no”.

Hasta la fecha, entre las 100 promesas rastreadas, tres se han completado, 18 están en progreso, dos se han roto y 77 aún no han empezado a llevarse a cabo. Los compromisos ya cumplidos incluyen la designación de un funcionario específico para simplificar los trámites burocráticos para las pequeñas empresas, la congelación de los alquileres y la creación de una Oficina de Asuntos LGBT+. En la otra cara, el rastreador considera incumplidos la retirada de la demanda contra CityFHEPS (programa de asistencia para el alquiler) para permitir su expansión y el empleo del 0,5% del presupuesto municipal a las bibliotecas.

En esta línea, el demócrata declaró en una entrevista con la Radio Nacional Pública estadounidense (NPR por sus siglas en inglés) que había avanzado en unas promesas y no en otras. Así, la Administración Mamdani ha presentado avances importantes en las guarderías universales y otras políticas, pero también hay otras iniciativas que han sufrido problemas de financiación, implementación o calendario.

Efecto espejo: otros políticos siguen la estrategia de Mamdani

Muchos políticos han recurrido a las redes sociales para mostrarse más cercanos a los ciudadanos. Un claro ejemplo de esto es el presidente de España, Pedro Sánchez, y sus vídeos en Instagram y TikTok compartiendo sus gustos musicales y recomendaciones culturales.

Asimismo, el primer ministro británico, Andy Burnham ha adoptado una estrategia de comunicación en redes sociales que recuerda a la de Mamdani. El dirigente laborista ha apostado por los vídeos verticales, memes, contenido informal, apariciones en situaciones cotidianas y mensajes políticos diseñados específicamente para estas plataformas. Según recoge The Guardian, su audiencia en TikTok creció un 73%.

Pese a la popularidad de Mamdani, la cercanía que proyectan las redes no equivale necesariamente a una accesibilidad real. “Hay que distinguir entre la accesibilidad percibida y la accesibilidad real”, advierte García. Un político puede parecer accesible sin serlo realmente, aunque esa percepción “puede influir muy fuertemente” en la forma en que los ciudadanos interpretan después sus actuaciones.

Y queda una cuestión de fondo: ¿Mamdani está consiguiendo que los ciudadanos confíen más en el Ayuntamiento o simplemente que confíen más en él? “Un político puede conseguir una confianza muy personal sin que eso implique necesariamente una mejora equivalente en la confianza hacia la institución que representa”, advierte García. La verdadera prueba, sostiene, llegará cuando esa confianza “sobreviva a la persona”.

El fenómeno Mamdani puede ser, por tanto, menos una cuestión de personalidad que un síntoma de cómo ha cambiado la comunicación política. Los partidos ya no se dirigen a una audiencia única, sino a comunidades que consumen información en canales diferentes. “No todos los mensajes son para todos los públicos”, sostiene Jiménez.