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Confianza en los políticos

Entrevista de Voz Populi a Sergio García Soriano

1. ¿Por qué puede generar más confianza en un político que arregle un bache que una gran promesa política?

Porque el ciudadano puede verificar directamente el resultado. Una gran promesa política pertenece al futuro y exige confiar en que se cumplirá; arreglar un bache es una acción concreta, visible y cercana.

Psicológicamente, los comportamientos observables suelen resultar más fáciles de evaluar que las intenciones. “Un problema pequeño pero resuelto puede convertirse en una evidencia cotidiana de eficacia, mientras que una gran promesa todavía es una expectativa.”

Además, cuando el problema afecta directamente a nuestra vida diaria, la actuación del político deja de ser algo abstracto y se convierte en una experiencia personal.

2. ¿Qué efecto psicológico tiene que un ciudadano perciba que el alcalde puede escucharle directamente?

Reduce la distancia psicológica entre gobernante y ciudadano. Las instituciones pueden percibirse como estructuras enormes, burocráticas y difíciles de alcanzar; la posibilidad de hablar directamente con quien toma decisiones hace que el sistema parezca más accesible.

También puede aumentar la sensación de agencia: “mi problema puede llegar a alguien que tiene capacidad para hacer algo”. Incluso cuando la solución no es inmediata, sentirse escuchado puede modificar la percepción de la relación con la institución.

3. ¿La sensación de accesibilidad puede mejorar la valoración que los ciudadanos tienen de un político?

Sí. La accesibilidad puede funcionar como una señal de cercanía, receptividad y capacidad de respuesta. Pero hay que distinguir entre accesibilidad percibida y accesibilidad real.

“Que un político parezca accesible no significa necesariamente que lo sea, pero esa percepción puede influir poderosamente en cómo interpretamos posteriormente sus actuaciones.”

Si además la accesibilidad viene acompañada de respuestas o resultados, la señal se refuerza.

4. ¿Qué papel juega la percepción de autenticidad en la política actual?

Es especialmente importante porque existe una cierta fatiga ante la comunicación política excesivamente preparada. El ciudadano no solo evalúa qué dice un político, sino también si percibe que lo que dice encaja con quién parece ser.

La autenticidad, sin embargo, es una percepción, no una propiedad objetiva. Una persona puede parecer auténtica porque utiliza un lenguaje cotidiano, muestra vulnerabilidad, reconoce errores o mantiene un estilo coherente en distintos contextos.

“En política, la autenticidad no consiste necesariamente en mostrarlo todo, sino en que exista una sensación de coherencia entre el personaje público y la conducta que observamos.”

5. ¿Por qué un político que utiliza humor, memes o lenguaje informal puede resultar más cercano? ¿Dónde está el límite?

Porque rompe códigos asociados tradicionalmente al poder. El lenguaje institucional establece distancia; el humor y los memes pertenecen a códigos de comunicación cotidiana y, especialmente en redes sociales, favorecen la sensación de que estamos ante una persona y no únicamente ante una institución.

El humor también puede generar afinidad emocional: compartir una broma o una referencia cultural crea una pequeña sensación de pertenencia.

El límite aparece cuando la personalidad empieza a sustituir al contenido. “La cercanía funciona cuando humaniza al político; se vuelve problemática cuando convierte la política en una competición de personalidades y hace que valoremos al gobernante principalmente por si nos cae bien.”

6. ¿Cómo funciona el llamado efecto halo en este contexto?

El efecto halo hace que una característica positiva de una persona influya en la valoración que hacemos de otras características que no están necesariamente relacionadas.

Por ejemplo, si percibimos a un político como cercano, simpático o auténtico, podemos estar más predispuestos a interpretar favorablemente su capacidad, sus intenciones o incluso algunas de sus decisiones.

“El problema es que la simpatía puede funcionar como un atajo cognitivo: podemos utilizar ‘me transmite confianza’ para responder a preguntas mucho más complejas, como ‘¿está gobernando bien?’.”

Por eso es importante separar la valoración interpersonal de la evaluación de la gestión.

7. ¿Puede esta fórmula recuperar parte de la confianza perdida en las instituciones?

Puede contribuir, pero no basta por sí sola.

La confianza institucional no depende únicamente de que un político sea cercano. También depende de la eficacia, la transparencia, la coherencia, la percepción de justicia y la capacidad de resolver problemas.

La comunicación cercana puede abrir una puerta: hace que el ciudadano esté más dispuesto a prestar atención y relacionarse con la institución. Pero para que esa confianza se consolide, tiene que existir una experiencia consistente detrás.

“La cercanía puede ser el comienzo de la confianza, pero difícilmente puede sustituir a la eficacia.”

8. ¿Mamdani está consiguiendo que los ciudadanos confíen más en el Ayuntamiento o simplemente que confíen más en Mamdani?

Son dos fenómenos distintos y es importante no confundirlos.

Un político puede conseguir una confianza muy personal, basada en su estilo, su comunicación y la percepción de que escucha directamente, sin que eso implique necesariamente una mejora equivalente en la confianza hacia la institución que representa.

La verdadera prueba institucional aparece cuando esa confianza sobrevive a la persona: si el ciudadano empieza a percibir que el Ayuntamiento es más accesible, más receptivo y más eficaz independientemente de quién ocupe el cargo.

“Si la confianza termina dependiendo exclusivamente de Mamdani, estamos ante una personalización de la confianza. Si la experiencia de accesibilidad se incorpora a la relación del ciudadano con el Ayuntamiento, entonces sí podríamos hablar de una recuperación de la confianza institucional.”

En definitiva, la estrategia tiene una lógica psicológica clara: hacer visible, accesible y humana la relación entre gobernante y ciudadano. Pero existe una tensión importante: cuanto más eficaz resulta la personalización para generar confianza, mayor es también el riesgo de que esa confianza se deposite en la persona y no en la institución.

Noticia en Voz Populi

Mamdani y la ‘política del bache’: así se gana el alcalde la confianza de los neoyorquinos en las redes

El demócrata convierte reparaciones cotidianas como los baches o la limpieza en contenido para redes y en una demostración visible de eficacia.

Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, se ha convertido en una sensación viral gracias a su política municipal: convertir al ciudadano en un reportero de los problemas de su barrio, al primer edil en el receptor de las quejas y la solución en contenido para redes sociales. En las últimas semanas, sus vídeos se han popularizado por todo el mundo, lo que lo ha puesto en la diana como posible político ideal para una parte de la población.

Mamdani, perteneciente al Partido Demócrata, asumió la Alcaldía de Nueva York en enero de 2026 y ha construido una imagen política diferente de la del alcalde tradicional. El joven tiene una gran presencia en redes sociales, convirtiendo acciones de gobierno en contenido. Además, usa un estilo informal y una comunicación especialmente pensada para este tipo de plataformas.

Nueva York cuenta con el sistema 311 para comunicar problemas y solicitar servicios respecto a baches, basura, alumbrado u otros problemas municipales. Mamdani está intentando dar un paso más en este proceso, intentando convertir a las redes sociales en una extensión del Ayuntamiento. Los ciudadanos publican vídeos en estas plataformas reportando algún fallo y etiquetando al alcalde, estableciendo un ‘canal’ directo entre la población y los mandatarios.

El influencer político

Esta comunicación directa modifica la percepción que el ciudadano tiene de la Administración. “Cuando tienes la posibilidad de hablar directamente con alguien que toma las decisiones, hace que ese sistema parezca más accesible”, señala a Vozpópuli Sergio García Soriano, psicólogo y experto en intervención social. La clave, añade, está en la “sensación de agencia”: percibir que un problema propio puede llegar hasta alguien con capacidad para solucionarlo.

Actualmente, en sus cuentas personales tiene 12,3 millones de seguidores en Instagram, 3,6 millones en TikTok y 1,2 millones en X. Las cifras son inferiores en la cuenta @nycmayor: 4,6 millones, 3,5 millones y 2,5 millones, respectivamente. Su popularidad ha motivado ya dos concursos de imitadores de Mamdani en Estados Unidos en los que han participado decenas de personas.

La notoria presencia del demócrata en redes sociales comenzó antes de su toma de posesión. Un análisis de Visibrain sobre su estrategia digital contabilizó 657 publicaciones entre las elecciones y la investidura entre las distintas plataformas, las cuales alcanzaron conjuntamente más de 1.420 millones de impresiones.

Esta popularidad, no obstante, puede tener un efecto colateral: que la valoración personal del político termine contaminando la evaluación de su gestión. Es lo que la psicología denomina “efecto halo”, por el que una característica positiva (como la simpatía, la autenticidad o la cercanía) influye en el resto de valoraciones sobre una persona.

“La simpatía puede funcionar como un atajo cognitivo”, explica García Soriano, hasta el punto de que el ciudadano puede utilizar el “me transmite confianza” para responder a cuestiones mucho más complejas sobre su capacidad de gobierno.

La “política de las pequeñas cosas”

Desde el inicio de su mandato, Zohran Mamdani ha hecho especial hincapié en combinar grandes reformas con pequeñas actuaciones. Durante sus primeros 100 días, la Administración Mamdani anunció haber reparado unos 100.000 baches, la cifra más alta para ese periodo en más de una década.

En la misma línea, según datos oficiales del Ayuntamiento, en esos primeros 100 días la Alcaldía también mejoró cientos de alcantarillas y los avisos por ratas descendieron un 30%. El invierno pasado, que dejó nevadas históricas, 135.000 pasos de peatones fueron despejados durante el temporal, así como 34.000 paradas de autobús y 29.000 bocas de incendio han sido despejadas, además de cientos de árboles caídos retirados.

Este tipo de actuaciones pueden resultar más efectivas que las grandes promesas porque “una acción pequeña, pero real y tangible, que se pueda tocar, es mucho más efectiva” que “esas grandes palabras y retóricas” de los políticos, dice a Vozpópuli Juan Carlos Jiménez Redondo, catedrático de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales de la Universidad CEU San Pablo.

La prensa neoyorquina ha bautizado el fenómeno como “pothole politics” (“la política de baches”): usar problemas urbanos muy pequeños y visibles para demostrar que el gobierno funciona. Así, el demócrata está reforzando la opinión que los ciudadanos tienen de él. Una encuesta de Siena recogida por el medio Vox señala que Mamdani alcanzaba el 69% de valoración favorable entre los votantes de Nueva York.

Esta estrategia conecta con uno de los problemas de las democracias representativas actuales: “La separación entre el representante y el representado”, expone Jiménez. Una vez elegido, explica, el ciudadano percibe que el político “hace su vida, toma sus propias decisiones y no tiene en cuenta las necesidades” de quienes le votaron.

No obstante, también tiene un límite. El político cercano y desenfadado gana aceptación “hasta el momento en el que se percibe que eso no es real”, especialmente cuando el ciudadano entiende que esa espontaneidad está construida por asesores, advierte Jiménez. “Es cuando el personaje supera a la persona”, resume.

Seguimiento de las promesas electorales

Más allá de estas pequeñas acciones, el alcalde demócrata ha lanzado el ‘Mamdani tracker’, una iniciativa independiente que recoge sus compromisos electorales y permite comprobar cuáles están cumplidos, en proceso o estancados. Además, la Alcaldía también ha creado una página web específica para mostrar los resultados de los primeros 100 días, con un mapa interactivo de las actuaciones por los cinco distritos que conforman Nueva York.

El valor del sistema está precisamente en hacer visible una actividad política que normalmente resulta difícil de seguir: “El ciudadano puede consultar desde su móvil qué está haciendo el alcalde”, dice Jiménez. Sin embargo, advierte de que “es relativamente fácil inventar una ejecutoria que luego hay que analizar si esta ejecutoria ha sido efectiva o no”.

Hasta la fecha, entre las 100 promesas rastreadas, tres se han completado, 18 están en progreso, dos se han roto y 77 aún no han empezado a llevarse a cabo. Los compromisos ya cumplidos incluyen la designación de un funcionario específico para simplificar los trámites burocráticos para las pequeñas empresas, la congelación de los alquileres y la creación de una Oficina de Asuntos LGBT+. En la otra cara, el rastreador considera incumplidos la retirada de la demanda contra CityFHEPS (programa de asistencia para el alquiler) para permitir su expansión y el empleo del 0,5% del presupuesto municipal a las bibliotecas.

En esta línea, el demócrata declaró en una entrevista con la Radio Nacional Pública estadounidense (NPR por sus siglas en inglés) que había avanzado en unas promesas y no en otras. Así, la Administración Mamdani ha presentado avances importantes en las guarderías universales y otras políticas, pero también hay otras iniciativas que han sufrido problemas de financiación, implementación o calendario.

Efecto espejo: otros políticos siguen la estrategia de Mamdani

Muchos políticos han recurrido a las redes sociales para mostrarse más cercanos a los ciudadanos. Un claro ejemplo de esto es el presidente de España, Pedro Sánchez, y sus vídeos en Instagram y TikTok compartiendo sus gustos musicales y recomendaciones culturales.

Asimismo, el primer ministro británico, Andy Burnham ha adoptado una estrategia de comunicación en redes sociales que recuerda a la de Mamdani. El dirigente laborista ha apostado por los vídeos verticales, memes, contenido informal, apariciones en situaciones cotidianas y mensajes políticos diseñados específicamente para estas plataformas. Según recoge The Guardian, su audiencia en TikTok creció un 73%.

Pese a la popularidad de Mamdani, la cercanía que proyectan las redes no equivale necesariamente a una accesibilidad real. “Hay que distinguir entre la accesibilidad percibida y la accesibilidad real”, advierte García. Un político puede parecer accesible sin serlo realmente, aunque esa percepción “puede influir muy fuertemente” en la forma en que los ciudadanos interpretan después sus actuaciones.

Y queda una cuestión de fondo: ¿Mamdani está consiguiendo que los ciudadanos confíen más en el Ayuntamiento o simplemente que confíen más en él? “Un político puede conseguir una confianza muy personal sin que eso implique necesariamente una mejora equivalente en la confianza hacia la institución que representa”, advierte García. La verdadera prueba, sostiene, llegará cuando esa confianza “sobreviva a la persona”.

El fenómeno Mamdani puede ser, por tanto, menos una cuestión de personalidad que un síntoma de cómo ha cambiado la comunicación política. Los partidos ya no se dirigen a una audiencia única, sino a comunidades que consumen información en canales diferentes. “No todos los mensajes son para todos los públicos”, sostiene Jiménez.

comunicación política, redes sociales

Europa: ¿un giro hacia la extrema derecha?

España es el país que más rápidamente se está identificando con discursos de ultraderecha. Según los últimos datos de la Encuesta Social Europea, el 21% de los hombres jóvenes, superando la media europea del 14%. Solo el 11% de las mujeres españolas menores de 28 años se identifica con esta ideología, frente al 9% de la media europea.

“Un hombre verdad”

En su discurso está la idea de que el feminismo ha ido demasiado lejos y presentan la igualdad como una amenaza a su masculinidad. Promueven la imagen de “hombre de verdad” ligada a fuerza física, autosuficiencia emocional y dominio. Cualquier desviación se ridiculiza. Idealizan un pasado en el que el hombre tenía un rol claro y jerárquico y la mujer uno subordinado. En la base de cualquiera de los movimientos antidemocráticos vemos la nostalgia de una masculinidad hegemónica, además de un profundo malestar económico y el rechazo a la diversidad.

Aunque desde el punto de vista cuantitativo no hay datos exactos que permitan un retrato exacto, el sociólogo Antonio Nicolás Álvarez Benavides, profesor de la UNED, encuentra varios rasgos en común. En primer lugar, que hay muchos más hombres jóvenes que mujeres que apoyan estas actitudes. “Tiene que ver con una concepción de la masculinidad o una respuesta a sus crisis vitales a través de la reafirmación de su yo masculino”. El segundo aspecto es la sensación de crisis continuada que le impide un futuro claro. “Esta idea de precariedad influye de una manera cualitativamente muy importante”.

Además de esta generación que se ha criado sin conocer una situación diferente a la incertidumbre, el sociólogo repara también en esa otra, en torno a los cuarenta, que vivió una ruptura brutal con respecto a sus padres. “En conclusión, tenemos varias generaciones de hombres desesperados y con grandes dificultades para realizar sus proyectos vitales. En una situación de crisis, desafección y desolación, es muy fácil que calen estos discursos si no hay una alternativa”.

Una idea errónea de “ser hombre”

No solo en España, en muchos de los países de la OCDE, la extrema derecha está reclutando a jóvenes insatisfechos mediante mensajes persuasivos que fomentan comportamientos violentos, tanto en el entorno virtual como en la calle. Pamela Nilan, catedrática de Sociología de la Newcastle University, Australia, confirma que el colectivo que con diferencia se siente más atraído es el de los varones menores de 30, como respuesta a su trabajo precario y desempleo intermitente. Esto les da una sensación de desventaja que contrasta con las altas expectativas que se depositan en la masculinidad.

“La propaganda de la extrema derecha promete a los jóvenes blancos que se sienten agraviados una consideración como sujeto superior que restaura la jerarquía patriarcal occidental. Esta retórica sostiene que el feminismo y el orgullo queer no solo han debilitado a los hombres, sino que han debilitado a la sociedad en general”, expresa Nilan. Es el discurso que ha calado en la manosfera, la comunidad virtual en la que los hombres se quejan de su situación vital e incitan a otros hombres a llevar a cabo acciones contra las mujeres. Su narrativa estimula su imaginación supremacista masculina a través de cuentos fantásticos

Para frenar estos movimientos, el psicólogo Sergio García Soriano propone educación para el ciudadano y protección de la salud mental. “La educación pone en valor los principios democráticos y permite conocer su historia para no repetirla. Por otra parte, una sociedad que protege la salud mental es más fuerte porque es más flexible. Ayuda a saber hasta qué punto soy un odiador o qué dificultades en el camino me llevan a proyectar en los demás mi agresividad u odio. Cuando uno es conocedor de esto, se vuelve más flexible, mejora su convivencia consigo mismo y con los demás y tiene mejor salud mental. Una sociedad que se conoce es más satisfactoria”.

política, Psicología

La nueva fascinación antidemocrática

Cincuenta años después de la muerte de Franco, su sombra se proyecta sobre España tomando la forma de una nostalgia inquietante. Generaciones que no han conocido ni la censura ni la falta de libertades miran hacia aquella época con curiosidad y añoranza, ignorando hasta los crímenes cometidos. En su particular revisión, la dictadura se confunde con un espejismo de estabilidad laboral, prosperidad económica y bienestar social. En este ejercicio de amnesia donde la verdad se escabulle, se impone una pregunta: ¿cómo se puede sentir nostalgia de un régimen que ni de lejos conocieron?

Franco murió el 20 de noviembre de 1975 a los 82 años de muerte natural tras una larga agonía. Aprovechando este aniversario, grupos neofascistas europeos se están movilizando en Madrid para conmemorar su legado. El 8 de noviembre la ultraderecha de Núcleo Nacional ya congregó a unas mil personas vestidas de negro frente al Congreso de los Diputados con símbolos nazis, cantando el Cara al Sol y coreando consignas antiinmigración. Bajo el lema “Sangre, Tierra y Tradición”, la manifestación exhibió pancartas con mensajes como “las vidas blancas importan”.

Los actos previstos se ampliarán al menos hasta el 23 de noviembre con un encuentro en la capital que convoca La Alianza por la Paz y la Libertad, una red encabezada por xenófobos italianos que en España está representada por Democracia Nacional. Según dicen en sus redes sociales, tendrá como lema “Europa, una, grande y libre”, un guiño a la idea franquista de España: “una, grande y libre”. La intención es clara: “ir ciudad por ciudad, barrio por barrio, en toda Europa, para construir un contrapoder”.

¿Qué hace que tantas personas rechacen la democracia?

En la raíz de todo movimiento antidemocrático late la vieja creencia de que unos nacen para mandar y el resto obedece. Cualquier deriva antidemocrática brota de esta fantasía ancestral que considera la autoridad como un don y la obediencia un destino. Pero no hay una sola ideología que explique el rechazo a la democracia, sino distintos modos de pensar y percibir el mundo, según ha detectado un estudio británico con 842 ciudadanos publicado hace solo unos días en Annals of the New York Academy of Sciences.

Sus autores examinaron diferentes pensamientos ideológicos a partir de una pregunta: ¿qué rasgos y creencias predicen el apoyo a ideas que vulneran la democracia? La conclusión, sin duda chocante, es que tanto quienes defienden el orden establecido como quienes desean derribarlo pueden acabar justificando la censura, la violencia o la exclusión de ciertos grupos si se dejan vencer por un pensamiento rígido y simplista. El pensamiento abierto y la capacidad de considerar ideas contrarias actúa, en cambio, como una vacuna contra la desinformación y el autoritarismo.

Además, la percepción de que el sistema es ilegítimo o de que “los otros” ya han cruzado líneas rojas alimenta la disposición a vulnerar normas democráticas. Al psicólogo Sergio García Alonso le lleva a la ventana de Overton, una teoría política que explica cómo algunas ideas previamente impensables se convierten en aceptables. “Pensar que nuestra estirpe es la elegida hace que nos sintamos privilegiados y en ese privilegio desdeñamos a los demás. En ese rechazo al otro, rechazamos la propia democracia”, nos indica. Recurre al escritor Thomas Mann, que en 1943 ya sugirió que el fascismo regresaría envuelto en la bandera de la libertad.

El 20% de los jóvenes apoya la dictadura

Los datos del último CIS son elocuentes. Casi un 20% de los jóvenes españoles de entre 18 y 24 años cree positiva la dictadura franquista. Mejor que la democracia de Sánchez, para más del 17%. En cuanto a la población general, más del 21% piensa que los años de franquismo fueron “buenos” o “muy buenos”.

En nuestro análisis con expertos, encontramos varios caminos que confluyen en esta percepción. El primero, la educación. García Soriano está convencido de que no se ha cuidado la formación del criterio de nuestros jóvenes. “Hubo una Guerra Civil que se ha ocultado durante generaciones para no herir cicatrices o no levantar más heridas. Hemos vivido con un tabú de lo que fue la dictadura y no hemos aportado una información fidedigna en los colegios para pensar el pasado con un sentido crítico. Sin esta educación, ahora hay corrientes de opinión que encumbran los momentos más oscuros de las dictaduras”.

Antonio Álvarez Benavides, sociólogo y profesor de la UNED, encuentra el germen en la misma cuna. “Tenemos una generación de jóvenes que ha crecido en un contexto de crisis constante en el que sus condiciones laborales son asumidas ya como precarias y las expectativas de realizar sus proyectos vitales son muy negativas. Ese descontento y de crisis continuada les hace optar en muchos casos por este tipo de opciones populistas de corte antidemocrático”. En su opinión, esto se agrava con la normalización del discurso, incluso desde la “falacia de las elecciones”. “Es una de las cosas que considero más graves”, añade.

¿La nueva ola neofascista es una amenaza real?

“Vamos detrás de lo que sería responsable. Ninguna democracia está a salvo de nada. Los derechos y democracias no son para siempre. Se necesita un trabajo para mantenerlas. Se necesita enseñar a sus ciudadanos para que tengan criterio a la hora de sostenerlas. Está en riesgo porque hay un movimiento de ultraderecha antidemocrático. Es una cuestión que no solo sucede en Europa, sino en todo el mundo”, responde García Soriano.

Álvarez Benavides confía en que estos movimientos no supongan una desestabilización. “Para la democracia en sí, como un sistema de gobierno que compartimos y que es la base de la propia Europa, creo que no son una amenaza. Por el contexto internacional, parece difícil, más allá de lo negativo que pueda ser en muchos aspectos, que se pudieran repetir los regímenes autoritarios de principios del siglo XX en países como Alemania, Italia, etc. Por mucho que la ultraderecha esté avanzando y que eso es un hecho constatable, peligroso y dañino para la propia democracia, no creo que se vaya a producir un nuevo asalto al poder de regímenes totalitarios”.

Lo que sí constata el sociólogo es que la democracia en sí ha retrocedido tal y como la habíamos concebido. “Una de las características fundamentales de la democracia liberal es que los derechos han ido creciendo a lo largo de distintas generaciones. Ahora observamos en diferentes países de la UE, incluso en el nuestro, que algunos de esos derechos no solo se han puesto en cuestión por parte de la ultraderecha, sino que además se han ido recortando. Algunos tienen que ver con las libertades individuales y con el hecho de estar en sociedad con la propia identidad de uno. Es el caso de los derechos de igualdad o LGTBI”.

Este retroceso lo confirma un informe del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral: “Europa ha visto un estancamiento o retroceso paulatino de la calidad democrática. Aunque no estamos ante un colapso, el compromiso con la democracia liberal sigue alarmantemente insuficiente”.

Desconfianza hacia las élites

Entre los factores que alimentan actitudes antidemocráticas señala la polarización política, la desconfianza hacia las élites, la sensación de que la democracia no cumple, las crisis económicas y migratorias, la manipulación informativa, así como gobiernos que erosionan ineficaces.

El Instituto McCain organizó un taller en Varsovia en abril de 2025 con representantes de la democracia, la sociedad civil y los medios de comunicación de Georgia, Hungría, Polonia y Eslovaquia. En la discusión sobre los factores que impulsan los movimientos antidemocráticos en Europa y el “atractivo del hombre fuerte”, hubo pocas diferencias: la desigualdad de ingresos, el fracaso de la democracia para cumplir sus promesas, la política de agravios y el desorden informativo.

Necesidad de líderes visionarios

El hecho de que la mayoría de los dirigentes y candidatos sean hombres mayores, ricos agrava el problema. Los participantes concluyeron que el autoritarismo de derecha está en auge en muchos países, donde la ciudadanía adopta la idea de que tener un líder fuerte dispuesto a “luchar” es más importante que proteger los derechos individuales y los principios democráticos. A medida que el mundo pierde la fe en la democracia, se necesitan urgentemente líderes visionarios. Según un informe del Centro para el Futuro de la Democracia de la Universidad de Cambridge, a nivel mundial, el 57,5% de los ciudadanos de los países estudiados no está satisfecho. En 2005, esa cifra era solo del 38,7%.

Cómo poner freno

“No conozco las competencias de la UE o hasta qué punto debe intervenir -indica Álvarez Benavides-, pero hay cuestiones presupuestarias u otras formas de impedir que ciertas medidas alteren los derechos de las mujeres, como está pasando en Polonia, o los derechos de las comunidades LGTBI, como en Hungría. Hay mecanismos, pero no una voluntad política tan fuerte”. En cuanto a estos movimientos, lo ve más complicado. “Desde el punto de vista de la juventud, ha habido una desatención tremenda por parte de la UE y de todos los gobiernos. Solo un 3% de los políticos de la UE tiene menos de 30 años. Si vemos las partidas presupuestas para jóvenes con respecto a otras, como Defensa, son mínimas”.

García Soriano opina que la UE debería tomar medidas ante un problema tan severo. “No está siendo ágil a la hora de leer los movimientos antidemocráticos y ultras que existen. Necesitamos un viraje hacia valores democráticos. Si no, esto nos llevará a nuevas guerras y conflictos”.

política, Psicología, Salud mental

¿Pero por qué votan a la extrema derecha tantos jóvenes?

Primer mandamiento: “Ataca, ataca, ataca”

Segundo:  “No admitas nada y niega todo”

Tercero: “No importa lo que suceda, reclama la victoria y nunca aceptes la derrota”

Estos son las reglas que se exponen en Ángeles de América una función teatral estadounidense de 1991 que ha avanzado el lema de nuestros días de parte de la ultraderecha internacional.  ¿Pero cómo hemos llegado a esto?

Se pueden analizar varios elementos de lo sucedido. El sujeto psíquico se compone de masculino y femenino en cada uno de nosotros, nuestro fenotipo, expresividad, nuestras maneras conjugan esas dos formas, la acción y la receptividad y más allá del sujeto biológico dan un humano complejo y en combinación de caracteres. Aquellos participantes de la ultraderecha muestran una masculinidad muy marcada, parecen masculinos masculinos como si negasen una parte de la femeneididad consustancial a todo humano. Después en su discurso y en el género de sus dirigentes se palpa una ausencia de la mujer más allá de la madre y también ausencia de mujeres en las listas electorales.

Por otro lado, cuándo preguntan pero ¿por qué entre los chicos jóvenes tiene cierto éxito, es que no ha impregnado la escuela y su valores de tolerancia en esta generación? La extrema derecha está vendiendo “odio” al inmigrante y odio a una parte de nuestro propio país y eso es muy atractivo para un sector de la juventud que necesita líderes de opinión y sentirse integrados y la extrema derecha ha conseguido esto. Dan una expectativa para conquistar nuevas “tierras” y ponen el “honor” como bandera. Es probable que el gran calado que tiene sea entre una población que ya tenía el odio como emoción preferente antes de ellos y que ahora puede canalizar de una manera socialmente aceptable. Insultar o ridiculizar a Sánchez se ha convertido en ciertas poblaciones en una exposición de “hombría” que sirve como elemento socializador y genera pertenencia a un grupo. Pero ¿por qué odiaban antes de la extrema derecha? Lo que más odio produce es sentir que uno no va a poder mantenerse salarialmente en el mundo. Son personas que alguna vez pensaron que no iban a poder ganarse el sustento o el pan y eso ha producido en ellos ese odio, no es que solamente odien al extranjero o diferente, lo odian como síntoma de que ellos pensaron en que no podían mantenerse a sí mismos y ven como otros si lo hacen. Sin embargo, en vez de reflexionar sobre las deficiencias del sistema como argumento complejo buscan una cabeza de turco que les separe de ese sentimiento de no valía primero. Sentir  falta de amor  produce tristeza pero pensar que no seré capaz de ganarme el sustento produce “odio”.

Por otro lado, el sentimiento de “ser español” está muy presente de tal manera que es un sentimiento intensificado donde se confunde “ser franquista” con el sumun del sentimiento españolista. Cómo si hubiese diferentes grados de españolidad o cómo si sólo fuera un sentimiento ser español. Ser español es también pagar los impuestos en nuestro país y consumir en nuestro país, eso me alía con la población, con sus productos, con su manera de pensar. Si analizásemos a varios de esos grupos de jóvenes que espetan “con Franco se vivía mejor” podemos ver que el vínculo generalmente con el abuelo es fuerte aunque el abuelo ya no viva pero ellos han generado esa ligazón afectiva hacia su figura y más allá de esa aseveración que hacen no pueden desarrollar más argumentario. No obstante, sería legítimo exponer motivos o razones de un lado u otro pero lo interesante es que hay una idea de “volver al pasado” como si esto fuera posible, el siglo XXI tiene sus propios ciclos y estábamos en un mundo globalizado querer volver al pasado, querer regresar al proteccionismo o al feudalismo nos saca de la economía y de la idea de prosperidad que ha conseguido el capitalismo y la democracia. Querer regresar al pasado o  a la infancia de uno sería querer regresar a los brazos de la madre y la autoridad del padre del ordeno y mando, donde todas nuestras necesidades estaban cubiertas sin ser responsables pero no es lo que procede para ninguno de nosotros en pleno 2025.

El avance de los extremismos viene precedido de un fracaso del sistema que no pudo ilusionar y dar mejores opciones de futuro a nuestros jóvenes y éstos deciden romper el sistema desde dentro votando a la opción radical que posiblemente empeore la situación para jóvenes y la población general.

Por Sergio García, psicólogo.

democracia, política, sentimiento