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Autor: Sergio García Soriano

Confianza en los políticos

Entrevista de Voz Populi a Sergio García Soriano

1. ¿Por qué puede generar más confianza en un político que arregle un bache que una gran promesa política?

Porque el ciudadano puede verificar directamente el resultado. Una gran promesa política pertenece al futuro y exige confiar en que se cumplirá; arreglar un bache es una acción concreta, visible y cercana.

Psicológicamente, los comportamientos observables suelen resultar más fáciles de evaluar que las intenciones. “Un problema pequeño pero resuelto puede convertirse en una evidencia cotidiana de eficacia, mientras que una gran promesa todavía es una expectativa.”

Además, cuando el problema afecta directamente a nuestra vida diaria, la actuación del político deja de ser algo abstracto y se convierte en una experiencia personal.

2. ¿Qué efecto psicológico tiene que un ciudadano perciba que el alcalde puede escucharle directamente?

Reduce la distancia psicológica entre gobernante y ciudadano. Las instituciones pueden percibirse como estructuras enormes, burocráticas y difíciles de alcanzar; la posibilidad de hablar directamente con quien toma decisiones hace que el sistema parezca más accesible.

También puede aumentar la sensación de agencia: “mi problema puede llegar a alguien que tiene capacidad para hacer algo”. Incluso cuando la solución no es inmediata, sentirse escuchado puede modificar la percepción de la relación con la institución.

3. ¿La sensación de accesibilidad puede mejorar la valoración que los ciudadanos tienen de un político?

Sí. La accesibilidad puede funcionar como una señal de cercanía, receptividad y capacidad de respuesta. Pero hay que distinguir entre accesibilidad percibida y accesibilidad real.

“Que un político parezca accesible no significa necesariamente que lo sea, pero esa percepción puede influir poderosamente en cómo interpretamos posteriormente sus actuaciones.”

Si además la accesibilidad viene acompañada de respuestas o resultados, la señal se refuerza.

4. ¿Qué papel juega la percepción de autenticidad en la política actual?

Es especialmente importante porque existe una cierta fatiga ante la comunicación política excesivamente preparada. El ciudadano no solo evalúa qué dice un político, sino también si percibe que lo que dice encaja con quién parece ser.

La autenticidad, sin embargo, es una percepción, no una propiedad objetiva. Una persona puede parecer auténtica porque utiliza un lenguaje cotidiano, muestra vulnerabilidad, reconoce errores o mantiene un estilo coherente en distintos contextos.

“En política, la autenticidad no consiste necesariamente en mostrarlo todo, sino en que exista una sensación de coherencia entre el personaje público y la conducta que observamos.”

5. ¿Por qué un político que utiliza humor, memes o lenguaje informal puede resultar más cercano? ¿Dónde está el límite?

Porque rompe códigos asociados tradicionalmente al poder. El lenguaje institucional establece distancia; el humor y los memes pertenecen a códigos de comunicación cotidiana y, especialmente en redes sociales, favorecen la sensación de que estamos ante una persona y no únicamente ante una institución.

El humor también puede generar afinidad emocional: compartir una broma o una referencia cultural crea una pequeña sensación de pertenencia.

El límite aparece cuando la personalidad empieza a sustituir al contenido. “La cercanía funciona cuando humaniza al político; se vuelve problemática cuando convierte la política en una competición de personalidades y hace que valoremos al gobernante principalmente por si nos cae bien.”

6. ¿Cómo funciona el llamado efecto halo en este contexto?

El efecto halo hace que una característica positiva de una persona influya en la valoración que hacemos de otras características que no están necesariamente relacionadas.

Por ejemplo, si percibimos a un político como cercano, simpático o auténtico, podemos estar más predispuestos a interpretar favorablemente su capacidad, sus intenciones o incluso algunas de sus decisiones.

“El problema es que la simpatía puede funcionar como un atajo cognitivo: podemos utilizar ‘me transmite confianza’ para responder a preguntas mucho más complejas, como ‘¿está gobernando bien?’.”

Por eso es importante separar la valoración interpersonal de la evaluación de la gestión.

7. ¿Puede esta fórmula recuperar parte de la confianza perdida en las instituciones?

Puede contribuir, pero no basta por sí sola.

La confianza institucional no depende únicamente de que un político sea cercano. También depende de la eficacia, la transparencia, la coherencia, la percepción de justicia y la capacidad de resolver problemas.

La comunicación cercana puede abrir una puerta: hace que el ciudadano esté más dispuesto a prestar atención y relacionarse con la institución. Pero para que esa confianza se consolide, tiene que existir una experiencia consistente detrás.

“La cercanía puede ser el comienzo de la confianza, pero difícilmente puede sustituir a la eficacia.”

8. ¿Mamdani está consiguiendo que los ciudadanos confíen más en el Ayuntamiento o simplemente que confíen más en Mamdani?

Son dos fenómenos distintos y es importante no confundirlos.

Un político puede conseguir una confianza muy personal, basada en su estilo, su comunicación y la percepción de que escucha directamente, sin que eso implique necesariamente una mejora equivalente en la confianza hacia la institución que representa.

La verdadera prueba institucional aparece cuando esa confianza sobrevive a la persona: si el ciudadano empieza a percibir que el Ayuntamiento es más accesible, más receptivo y más eficaz independientemente de quién ocupe el cargo.

“Si la confianza termina dependiendo exclusivamente de Mamdani, estamos ante una personalización de la confianza. Si la experiencia de accesibilidad se incorpora a la relación del ciudadano con el Ayuntamiento, entonces sí podríamos hablar de una recuperación de la confianza institucional.”

En definitiva, la estrategia tiene una lógica psicológica clara: hacer visible, accesible y humana la relación entre gobernante y ciudadano. Pero existe una tensión importante: cuanto más eficaz resulta la personalización para generar confianza, mayor es también el riesgo de que esa confianza se deposite en la persona y no en la institución.

Noticia en Voz Populi

Mamdani y la ‘política del bache’: así se gana el alcalde la confianza de los neoyorquinos en las redes

El demócrata convierte reparaciones cotidianas como los baches o la limpieza en contenido para redes y en una demostración visible de eficacia.

Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, se ha convertido en una sensación viral gracias a su política municipal: convertir al ciudadano en un reportero de los problemas de su barrio, al primer edil en el receptor de las quejas y la solución en contenido para redes sociales. En las últimas semanas, sus vídeos se han popularizado por todo el mundo, lo que lo ha puesto en la diana como posible político ideal para una parte de la población.

Mamdani, perteneciente al Partido Demócrata, asumió la Alcaldía de Nueva York en enero de 2026 y ha construido una imagen política diferente de la del alcalde tradicional. El joven tiene una gran presencia en redes sociales, convirtiendo acciones de gobierno en contenido. Además, usa un estilo informal y una comunicación especialmente pensada para este tipo de plataformas.

Nueva York cuenta con el sistema 311 para comunicar problemas y solicitar servicios respecto a baches, basura, alumbrado u otros problemas municipales. Mamdani está intentando dar un paso más en este proceso, intentando convertir a las redes sociales en una extensión del Ayuntamiento. Los ciudadanos publican vídeos en estas plataformas reportando algún fallo y etiquetando al alcalde, estableciendo un ‘canal’ directo entre la población y los mandatarios.

El influencer político

Esta comunicación directa modifica la percepción que el ciudadano tiene de la Administración. “Cuando tienes la posibilidad de hablar directamente con alguien que toma las decisiones, hace que ese sistema parezca más accesible”, señala a Vozpópuli Sergio García Soriano, psicólogo y experto en intervención social. La clave, añade, está en la “sensación de agencia”: percibir que un problema propio puede llegar hasta alguien con capacidad para solucionarlo.

Actualmente, en sus cuentas personales tiene 12,3 millones de seguidores en Instagram, 3,6 millones en TikTok y 1,2 millones en X. Las cifras son inferiores en la cuenta @nycmayor: 4,6 millones, 3,5 millones y 2,5 millones, respectivamente. Su popularidad ha motivado ya dos concursos de imitadores de Mamdani en Estados Unidos en los que han participado decenas de personas.

La notoria presencia del demócrata en redes sociales comenzó antes de su toma de posesión. Un análisis de Visibrain sobre su estrategia digital contabilizó 657 publicaciones entre las elecciones y la investidura entre las distintas plataformas, las cuales alcanzaron conjuntamente más de 1.420 millones de impresiones.

Esta popularidad, no obstante, puede tener un efecto colateral: que la valoración personal del político termine contaminando la evaluación de su gestión. Es lo que la psicología denomina “efecto halo”, por el que una característica positiva (como la simpatía, la autenticidad o la cercanía) influye en el resto de valoraciones sobre una persona.

“La simpatía puede funcionar como un atajo cognitivo”, explica García Soriano, hasta el punto de que el ciudadano puede utilizar el “me transmite confianza” para responder a cuestiones mucho más complejas sobre su capacidad de gobierno.

La “política de las pequeñas cosas”

Desde el inicio de su mandato, Zohran Mamdani ha hecho especial hincapié en combinar grandes reformas con pequeñas actuaciones. Durante sus primeros 100 días, la Administración Mamdani anunció haber reparado unos 100.000 baches, la cifra más alta para ese periodo en más de una década.

En la misma línea, según datos oficiales del Ayuntamiento, en esos primeros 100 días la Alcaldía también mejoró cientos de alcantarillas y los avisos por ratas descendieron un 30%. El invierno pasado, que dejó nevadas históricas, 135.000 pasos de peatones fueron despejados durante el temporal, así como 34.000 paradas de autobús y 29.000 bocas de incendio han sido despejadas, además de cientos de árboles caídos retirados.

Este tipo de actuaciones pueden resultar más efectivas que las grandes promesas porque “una acción pequeña, pero real y tangible, que se pueda tocar, es mucho más efectiva” que “esas grandes palabras y retóricas” de los políticos, dice a Vozpópuli Juan Carlos Jiménez Redondo, catedrático de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales de la Universidad CEU San Pablo.

La prensa neoyorquina ha bautizado el fenómeno como “pothole politics” (“la política de baches”): usar problemas urbanos muy pequeños y visibles para demostrar que el gobierno funciona. Así, el demócrata está reforzando la opinión que los ciudadanos tienen de él. Una encuesta de Siena recogida por el medio Vox señala que Mamdani alcanzaba el 69% de valoración favorable entre los votantes de Nueva York.

Esta estrategia conecta con uno de los problemas de las democracias representativas actuales: “La separación entre el representante y el representado”, expone Jiménez. Una vez elegido, explica, el ciudadano percibe que el político “hace su vida, toma sus propias decisiones y no tiene en cuenta las necesidades” de quienes le votaron.

No obstante, también tiene un límite. El político cercano y desenfadado gana aceptación “hasta el momento en el que se percibe que eso no es real”, especialmente cuando el ciudadano entiende que esa espontaneidad está construida por asesores, advierte Jiménez. “Es cuando el personaje supera a la persona”, resume.

Seguimiento de las promesas electorales

Más allá de estas pequeñas acciones, el alcalde demócrata ha lanzado el ‘Mamdani tracker’, una iniciativa independiente que recoge sus compromisos electorales y permite comprobar cuáles están cumplidos, en proceso o estancados. Además, la Alcaldía también ha creado una página web específica para mostrar los resultados de los primeros 100 días, con un mapa interactivo de las actuaciones por los cinco distritos que conforman Nueva York.

El valor del sistema está precisamente en hacer visible una actividad política que normalmente resulta difícil de seguir: “El ciudadano puede consultar desde su móvil qué está haciendo el alcalde”, dice Jiménez. Sin embargo, advierte de que “es relativamente fácil inventar una ejecutoria que luego hay que analizar si esta ejecutoria ha sido efectiva o no”.

Hasta la fecha, entre las 100 promesas rastreadas, tres se han completado, 18 están en progreso, dos se han roto y 77 aún no han empezado a llevarse a cabo. Los compromisos ya cumplidos incluyen la designación de un funcionario específico para simplificar los trámites burocráticos para las pequeñas empresas, la congelación de los alquileres y la creación de una Oficina de Asuntos LGBT+. En la otra cara, el rastreador considera incumplidos la retirada de la demanda contra CityFHEPS (programa de asistencia para el alquiler) para permitir su expansión y el empleo del 0,5% del presupuesto municipal a las bibliotecas.

En esta línea, el demócrata declaró en una entrevista con la Radio Nacional Pública estadounidense (NPR por sus siglas en inglés) que había avanzado en unas promesas y no en otras. Así, la Administración Mamdani ha presentado avances importantes en las guarderías universales y otras políticas, pero también hay otras iniciativas que han sufrido problemas de financiación, implementación o calendario.

Efecto espejo: otros políticos siguen la estrategia de Mamdani

Muchos políticos han recurrido a las redes sociales para mostrarse más cercanos a los ciudadanos. Un claro ejemplo de esto es el presidente de España, Pedro Sánchez, y sus vídeos en Instagram y TikTok compartiendo sus gustos musicales y recomendaciones culturales.

Asimismo, el primer ministro británico, Andy Burnham ha adoptado una estrategia de comunicación en redes sociales que recuerda a la de Mamdani. El dirigente laborista ha apostado por los vídeos verticales, memes, contenido informal, apariciones en situaciones cotidianas y mensajes políticos diseñados específicamente para estas plataformas. Según recoge The Guardian, su audiencia en TikTok creció un 73%.

Pese a la popularidad de Mamdani, la cercanía que proyectan las redes no equivale necesariamente a una accesibilidad real. “Hay que distinguir entre la accesibilidad percibida y la accesibilidad real”, advierte García. Un político puede parecer accesible sin serlo realmente, aunque esa percepción “puede influir muy fuertemente” en la forma en que los ciudadanos interpretan después sus actuaciones.

Y queda una cuestión de fondo: ¿Mamdani está consiguiendo que los ciudadanos confíen más en el Ayuntamiento o simplemente que confíen más en él? “Un político puede conseguir una confianza muy personal sin que eso implique necesariamente una mejora equivalente en la confianza hacia la institución que representa”, advierte García. La verdadera prueba, sostiene, llegará cuando esa confianza “sobreviva a la persona”.

El fenómeno Mamdani puede ser, por tanto, menos una cuestión de personalidad que un síntoma de cómo ha cambiado la comunicación política. Los partidos ya no se dirigen a una audiencia única, sino a comunidades que consumen información en canales diferentes. “No todos los mensajes son para todos los públicos”, sostiene Jiménez.

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Inteligencia colectiva, aceptación del error y otras enseñanzas psicológicas que da España en este Mundial

Contra Francia, en el Mundial 2026, España desplegó un estilo coral que permitió un ejercicio de control del juego abrumador, y de paso, neutralizó las muchas virtudes de los jugadores galos. No fue sólo el resultado, sino además cómo lo alcanzó. De esta apuesta, de esta filosofía, ya una seña de identidad cultural del fútbol español, salen enseñanzas muy valiosas para la sociedad y para cada uno de nosotros/as. Enseñanzas para mejorar.

EFE Salud ha consultado a las psicólogas Natalia Ortega (directora de Activa Psicología) y Raquel Huéscar, y al psicólogo Sergio García, sobre dichas enseñanzas. Esto es lo que nos han contado.

1- La inteligencia colectiva: el ‘nosotros’ potencia al ‘yo’

Dice Sergio García: “Cuando hablamos de fútbol, no solo hablamos de lo deportivo, lo técnico, sino también de inteligencia colectiva. La enseñanza que podemos aprender es que un nosotros bien gestionado no anula al yo, sino que lo potencia y lo libera de la presión de tener que resolverlo solo”.

Profundiza en esta noción Huéscar: “Si hay un grupo cohesionado, hay una sinergia que mejora lo que se puede conseguir de forma individual”.

Y añade: «La cohesión grupal consigue dejar a un lado objetivos individuales para entender que hay un objetivo mayor, que conecta a todos. El fin individual, que sería jugar más minutos o yo quiero hacerlo bien, se deja de lado para una tarea mayor que corresponde a lo grupal».

Charla del seleccionador Luis de la Fuente en una pausa del España-Portugal. EFE/EPA/SAM WASSON

Para Natalia Ortega, “una de las cosas que está transmitiendo la selección española en este Mundial es la imagen de un equipo en el que nadie parece querer destacar por encima de los demás, sino aportar cada uno para que funcione el conjunto. Y esa es una enseñanza muy valiosa, sobre todo para niños y adolescentes. Tener talento no significa tener que ser siempre el protagonista ni el mejor”.

2- No se trata de ser el mejor

García incide: “La autoestima no se basa en ser el mejor, sino en estar entre los mejores o en disfrutar, y cuando uno acaba disfrutando y sabiendo que es uno más entre todos los demás, se desdibuja su personalidad para adherirse a un engranaje, y uno sabe que estar en ese engranaje es lo que le fortalece”.

Ortega remarca esta influencia positiva del grupo en la infancia y en la adolescencia. “Para niños y adolescentes, sentirse parte de un grupo es fundamental. Cuando un menor nota que cuenta, que su aportación importa, aunque no sea la más visible, su autoestima se vuelve más fuerte. Aprende que su valor no depende solo de destacar, sino también de estar, apoyar, colaborar y contribuir”, señala.

Huéscar se detiene en los beneficios de formar parte de un grupo “cohesionado” porque “cuando hay cohesión, los miembros se conectan y generan interdependencia”. “Y esa cohesión – puntualiza – genera respeto, comunicación eficaz, sentimiento de que lo que hacemos es importante, la unidad ante algo de fuera y la sensación de pertenencia de manera voluntaria a objetivos comunes”.

Jugadores de España celebran un gol en el partido de cuartos de final contra Bélgica. EFE/ Lavandeira Jr

A criterio de Ortega, lo que transmite la selección española en el terreno de juego y en los entrenamientos, ya que las imágenes suelen mostrar a los jugadores de buen humor, desenfadados, es que “uno puede tener cualidades propias y, al mismo tiempo, cooperar, escuchar, ceder espacio y apoyar a un compañero”. 

Porque, según sus palabras, “no todo consiste en ser el mejor; también hay que aprender a formar parte de algo”.

2 (bis) – Apuntes para esta era de redes sociales… y de extremos

Añade Ortega: “Vivimos en una sociedad que empuja mucho a destacar, a compararse y a buscar reconocimiento individual. Las redes sociales, además, refuerzan constantemente esa idea. Sin embargo, crecer emocionalmente también supone entender que no siempre vamos a estar en el centro, que unas veces toca liderar y otras acompañar, y que alegrarse por el éxito de otro no nos hace menos valiosos, sino que suma para el trabajo en equipo.

Y Huéscar construye esta reflexión: “En el fútbol se pasa de héroe a abucheado, extremos en función de si se gana o se pierde, así que se puede hablar con los niños y adolescentes para entender que hay momentos en los que nos debemos reponer y que la mirada del otro no nos puede colocar en lugares idealizados o en lugares en los que uno se siente muy denigrado”.

3- Aceptar el error, tolerar la frustración 

Ortega pone el acento en cómo esta forma de jugar de la selección puede reportar lecciones muy positivas para los niños y los adolescentes.

“En el trabajo en equipo hay una enseñanza importante sobre el error. En un equipo de verdad, cuando alguien falla, no se le aparta ni se le señala. Se le apoya, se corrige (…) Esa idea es muy importante para los niños y adolescentes porque les ayuda a entender que equivocarse no significa fracasar ni dejar de ser valioso, sino aprender de los errores y tolerar la frustración, una gran herramienta para la construcción de una autoestima sana”.

«Los errores que se cometen en el juego el grupo los aborda con resiliencia, esa capacidad para superar los momentos malos del partido, las fases malas», afirma Raquel Huéscar

García añade: “La vulnerabilidad compartida es fortaleza. Pedir ayuda, pasar el balón, es una fortaleza, no una debilidad”. Y recalca: “En trabajos en grupo lo importante es tener una interdependencia positiva, preguntarse qué se hacer yo que facilite el trabajo del otro. Al final los errores no serán individuales, no serán un fracaso, sino una oportunidad para que el equipo se reordene y tenga otra posición”.

Que “el error forma parte del aprendizaje” es, según Huéscar, una de las principales lecciones de la forma de jugar de la selección. A su juicio, los jugadores de Luis de la Fuente han demostrado que “los errores que se cometen en el juego, el grupo los aborda con resiliencia, esa capacidad para superar los momentos malos del partido, las fases malas”.

4- Ser líder es tener visión de equipo

Sergio García subraya cuál es a su entender el “gran salto” en una positiva dinámica grupal: “Entender que tu mejor aportación es estar con los otros, aportar para que los demás brillen”.

Apunta al respecto que “un adulto que interioriza esto deja de ser un egocéntrico y se convierte en un facilitador, alguien que siempre ayuda, alguien siempre favorable a la idea de grupo”.

Indica entonces que el líder, quien “no es el que da órdenes”, sino “el que ha detectado en un momento necesario cuando hay que dar un pase a un compañero o tirar a puerta, por ejemplo”, será “el que tenga visión de equipo y esté más adherido a esa idea de equipo y colectividad”.

Rodri durante el partido de semifinales contra Francia. EFE/EPA/CHRISTOPHER NEUNDORF

Con un matiz, apostilla: que también hay que aceptar que “tu rol va a cambiar” porque se trata de “estar al servicio del equipo, de la idea de equipo”.

Huéscar destaca aquí la calidad emocional. Según sus palabras, el líder es “alguien que no sólo por valoración técnica, sino por un factor emocional, genera dosis de admiración y establece la tarea a conseguir”.

Ortega se expresa así al respecto: “Los equipos que mejor funcionan no son siempre los que tienen a las personas más brillantes, sino aquellos en los que hay confianza, cooperación, buena comunicación y personas capaces de pensar en el objetivo común. Cuando baja la necesidad de protagonismo y aumenta el compromiso, suelen mejorar tanto los resultados como el ambiente en el que se mueve la persona”.

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Los psicólogos lo confirman: esta es la razón por la que muchos hombres llenan la agenda para no sentir

Lo llaman evitación experiencial y cada vez aparece más en consulta. Los especialistas explican cómo reconocerlo y por qué afecta especialmente a los hombres.

Hay un tipo de hombre que rara vez entra en consulta diciendo que está mal. Entra diciendo que está agotado, que no duerme, que aprieta la mandíbula por las noches o que tiene el estómago revuelto sin causa médica. Lo que casi nunca dice (porque casi nunca lo sabe) es que lleva meses, o años, organizando su vida para no quedarse a solas consigo mismo. Y es que los problemas de salud emocional rara vez se identifican con la misma facilidad que los problemas de salud física.

La psicología clínica tiene un nombre para ese mecanismo: evitación experiencial. Y, según coinciden los especialistas consultados, aparece cada vez con más frecuencia en pacientes masculinos.

Qué es la evitación experiencial

Aunque de primeras el término te suene demasiado técnico, el fenómeno es cotidiano. Lo definió el psicólogo Steven Hayes, de la Universidad de Nevada (Reno), creador de la Terapia de Aceptación y Compromiso, en un trabajo ya clásico de los años noventa: describe el esfuerzo, casi siempre inconsciente, por suprimir o esquivar las experiencias internas desagradables (emociones, evitar pensamientos negativos, recuerdos, sensaciones) aunque hacerlo termine pasando factura.

Para Sergio García Soriano, psicólogo sanitario especializado en intervención social, la clave está en distinguir el malestar puntual de la huida sostenida. «El problema no es experimentar este tipo de sensaciones», explica. «El problema aparece cuando organizamos gran parte de nuestra vida alrededor de no encontrarnos con esas experiencias y esos sentimientos.»

En lugar de procesar una emoción incómoda, la tapamos con actividad. No es una decisión: es un mecanismo que se instala poco a poco hasta volverse tan automático que se hace invisible. Y, en los hombres adultos, suele camuflarse detrás de conductas que la sociedad aplaude. «Suele ser un hombre que siempre está ocupado, que abraza el deporte de manera compulsiva o que necesita proyectos continuos», describe García Soriano. «Desde fuera vemos a una persona exitosa; desde dentro, un silencio que resulta incómodo.» La pista más reveladora, añade, es que esa misma persona, con una vida social intensa, tiende a esquivar cualquier conversación emocional.

Por qué golpea especialmente a los hombres

Que este patrón aparezca más en hombres tiene un trasfondo cultural. Tradicionalmente se les ha asociado a mostrar fortaleza y a esconder cualquier signo de vulnerabilidad. «Los hombres utilizan más la ocupación constante para evitar emociones», señala García Soriano. «Es más frecuente que el hombre traslade su malestar hacia la acción.»

Lo paradójico es que las actividades que sirven de escape no son malas en sí mismas. El problema, advierten los especialistas, surge cuando forman un sistema: mientras haya algo que hacer, no queda espacio para preguntarse cómo se está. Y esa pregunta, aplazada durante años, termina cobrándose la deuda.

Moira Belda Mcfall, psicóloga clínica en Madrid, lo resume con una advertencia: «La evitación experiencial a corto plazo puede disminuir el malestar, pero a la larga aumenta las emociones desagradables.» Sobre la diferencia entre sexos, matiza con honestidad: «Puede ser un sesgo, pero la parte cultural que hace que los hombres sean más evitativos es cierta.»

La diferencia entre un hombre productivo y uno que huye de sí mismo

Aquí está el corazón del asunto, y es más sutil de lo que parece. «La diferencia no está en la cantidad de trabajo», aclara García Soriano, «sino en la relación que se tenga con ese trabajo.»

Un hombre genuinamente productivo puede trabajar mucho y, aun así, tener momentos de calma, reconocer que siente cosas desagradables y delegar sin angustia. Trabaja porque quiere conseguir algo que le importa. Mara García, psicóloga de la Asociación Nacional de Psicólogos en Acción, lo describe así: «Un hombre productivo acaba haciendo cosas que llenan su vida, pero que elige de forma consciente. Un hombre que huye se desconecta de sus emociones, y estas no desaparecen: se quedan sin gestionar y acaban saliendo en forma de ira o de tristeza.»

El que huye se delata, sobre todo, cuando no hace nada. «Sentirá una gran irritación cuando esté parado», continúa García Soriano, «y tampoco podrá delegar, porque pensará que nadie lo hace como él.» A eso se suma una dificultad real para conectar con las propias emociones fuera del trabajo.

Las señales de que tu agenda es una huida

Es la pregunta más incómoda, precisamente porque no tiene respuesta evidente: desde fuera, los dos hombres parecen idénticos. La diferencia aparece cuando se apaga el ruido. Mara García lo llama «un aislamiento encubierto cuando se está viviendo algo conflictivo». Estas son las señales que los especialistas identifican con más frecuencia:

  • El descanso incomoda. «Hay personas que se sienten peor cuando no tienen que trabajar», observa García Soriano, porque la actividad funcionaba como distracción permanente.
  • No se soporta el silencio. «¿De repente hay silencio? Me pongo un pódcast, un vídeo, cualquier cosa que me saque de la experiencia interna», ejemplifica.
  • Niebla mental y desconexión. «A menudo los pacientes describen una niebla en la cabeza y tienden a disociar», apunta Belda.
  • La autoestima cuelga de la productividad. El valor personal queda atado a lo que se logra en el trabajo.
  • Cuesta mostrarse vulnerable incluso con las personas de confianza.
  • La sensación de perseguir algo que nunca se alcanza. Hay un cansancio reconocido que, aun así, no frena: «La persona reconoce que está cansada, pero no cancela el compromiso, porque le resulta más incómodo parar que continuar.»

Cuando el cuerpo dice lo que la mente calla

Cuando silencias esta emoción, el cuerpo levanta la voz y habla . Mara García describe patrones que se repiten en consulta: «Los signos de estrés empiezan a aparecer y el insomnio es frecuente: la mente está todo el rato funcionando y no puede parar.» A eso se suman el bruxismo «acaban apretando mucho la mandíbula», las contracturas musculares y los problemas digestivos.

«El cuerpo acaba gritando lo que la mente calla», resume. «Cuando apagamos la emoción, aparecen los signos físicos.»

Qué hacer: recuperar la pausa sin renunciar a lo que importa

Reconocer el patrón es el primer paso, coinciden los especialistas. No para hacer menos, sino para hacer con más conciencia. El objetivo no es dejar de trabajar, entrenar o tener planes: es recuperar la capacidad de parar sin que cada pausa se vuelva insoportable. Estas son prácticas concretas, alineadas con el enfoque terapéutico desde el que trabajan los expertos consultados, para empezar a hacerlo.

  1. La pausa antes del “sí”. Antes de añadir un compromiso más a la semana, pregúntate: ¿esto lo quiero, o lo uso para no quedarme quieto? Es una pregunta pequeña, pero (según los profesionale) es la que lo cambia todo.
  2. Empieza por diez minutos de aburrimiento. No hace falta meditar una hora. Reserva ventanas breves (cinco o diez minutos) sin pantalla, sin pódcast, sin tarea. La incomodidad inicial es esperable: es justo la experiencia interna que llevabas tiempo tapando.
  3. Nombra lo que sientes en lugar de taparlo. Poner palabras a una emoción («estoy frustrado», «tengo miedo») reduce su intensidad mucho más que distraerse de ella. Es un gesto simple y respaldado por la investigación.
  4. Distingue descanso de distracción. Maratonear series o el scroll infinito ocupan la cabeza sin dar tregua. El descanso real (pasear sin destino, no hacer nada) deja sitio para que aparezca lo que evitabas. Esa es la diferencia que importa.
  5. Una conversación emocional a la semana. Elige a una persona de confianza y comparte algo que de verdad sientes, no solo lo que haces. Romper el «silencio incómodo» es, según los expertos, donde empieza el cambio.
  6. Sabe cuándo pedir ayuda. Si el insomnio, la irritabilidad al parar o la sensación de niebla se sostienen en el tiempo, conviene consultar con un profesional. Pedir ayuda no es lo contrario de ser fuerte: para muchos hombres, es la decisión más difícil que tomarán.

La productividad excesiva no siempre es una virtud. A menudo es una estrategia de supervivencia emocional: una forma de no sentarse a solas con uno mismo. El problema nunca fue trabajar mucho. Es que cualquier pausa duela.

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El reto de afrontar las Navidades en soledad

«Sentir angustia es una señal de que hay que hacer cambios en la vida»

La Navidad es un momento del año especialmente emotivo para casi todas las personas. Está llena de recuerdos y son fechas, en principio, para pasarlas en familia, con las personas que queremos. Sin embargo, a veces -por circunstancias de la vida- eso no es posible, y hay personas que se ven obligadas a afrontar una Navidad en soledad, bien porque viven lejos de su país o porque quizá no tienen a nadie cerca. La soledad es uno de los problemas a los que nos enfrentamos en una sociedad cada vez más digitalizada y global. Tanto es así que en 2018, el Reino Unido fue pionero en crear una Secretaría de Estado llamada ‘Ministerio de la Soledad’ para abordar, precisamente, la soledad y el aislamiento social, que afectan a millones de personas en el país.

Si tú eres una de esas personas, hay esperanza. Como señalan los psicólogos, es muy posible que si en estas fechas no puedes reunirte con los tuyos aparezcan sentimientos de soledad, nostalgia e incluso culpa. «Son días que nos remueven porque nos recuerdan momentos compartidos, gestos repetidos año tras año y esa sensación de hogar que todos tenemos muy presente. Cuando no podemos vivirlo igual, lo notamos más. No es un signo de debilidad, simplemente es una reacción natural ante una fecha en la que el corazón toma protagonismo», explica a la web de Informativos Telecinco Yolanda Romero, psicóloga y directora técnica de ICEPS (Instituto Clínico de Psicología Infantil y del Adolescente).

¿Qué podemos hacer, entonces? Como ella sugiere, lo mejor es no negar lo que sentimos y permitirnos vivirlo con calma. «Una videollamada, una llamada o un mensaje que nos acerque un poco a nuestra familia puede reconfortar. Y también es importante hacer algún plan que nos dé calidez allí donde estemos: quedar con un amigo, compartir un rato con algún vecino, invitar a alguien que se encuentre en circunstancias parecidas, preparar algo especial para nosotros o salir a disfrutar de algún plan fuera de casa. Son pequeños gestos que alivian y que nos hacen sentir un poco más acompañados. Sentir más no es un problema. Es lo habitual en una fecha que toca nuestra parte más profunda».

Para el psicólogo Sergio García Soriano, lo más importante es aceptar la realidad y también reflexionar en qué nos está causando malestar. «Si me encuentro mal, el problema no es la Navidad, es que hay algo en mi vida que no me gusta y en la Navidad florece o se manifiesta, podría estar contento porque se ha producido una señal de angustia que me tiene que llevar a hacer cambios en mi vida».

En estos casos, lo mejor es buscar un plan alternativo, algo que nos aporte ilusión. Se puede planear algo sencillo, desde un paseo o acercarnos a algún espacio donde haya más gente. Yolanda Romero aconseja, por ejemplo, preparar algo especial para nosotros como crear un pequeño ritual propio o compartir un café con alguien que también esté solo puede aliviar ese peso. «No se trata de forzar la alegría, sino de acompañarnos con cariño».

«La ayuda más valiosa suele ser la más simple, estar, escuchar y mostrar cariño»

Afrontar la Navidad tras una pérdida

Durante estas fechas, las consultas más habituales que suelen recibir los psicólogos son síntomas de ansiedad anticipatoria por los rechazos o desafectos que se producen generalmente con la familia política y el nivel de exigencia o perfeccionismo de algunos familiares por ser anfitriones o por acertar con los detalles. También es común, el recuerdo a los fallecidos y el sentir «la silla vacía» sin esas presencias, que pueden dar lugar a tristeza o manifestaciones de la depresión si esto es mantenido en el tiempo. No hay que olvidar que las Navidades son un carrusel de emociones, sobre todo, para aquellos que han perdido a personas importantes.

Afrontar un duelo en Navidad es muy complicado, de hecho, hay incluso personas que no la pueden celebrar por la tristeza que les supone. «En estos casos no se trata de esforzarnos por estar bien, sino de permitirnos sentir sin presionarnos. A veces ayuda mantener un pequeño gesto que nos conecte con esa persona, una vela, una receta, una canción o compartir un rato con alguien cuando nos apetezca. También puede ayudar planear algo sencillo para el día: salir a caminar, visitar un lugar tranquilo, preparar una comida especial o ver a alguien de confianza. Son acciones pequeñas, pero suelen aliviar», aconseja Yolanda

«En el duelo no hay formas correctas, solo maneras honestas de atravesarlo, especialmente en Navidad»

El duelo en Navidad

Pero, ¿qué ocurre si el peso es demasiado grande? Entonces, lo mejor es hablarlo con un profesional o con alguien que nos escuche de verdad. «En el duelo no hay formas correctas, solo maneras honestas de atravesarlo, especialmente en Navidad». Si por ejemplo nuestros padres acaban de fallecer, no se recomienda celebrar la Navidad en ese lugar, siempre aceptando que la tristeza va a ser nuestra compañera de viaje toda la vida, y, más especialmente, en los días señalados de nuestro calendario. Por su parte, el psicólogo Sergio García recomienda hacer nuestro pequeño homenaje a nuestro ser querido.

Si, por el contrario, conocemos a alguien que lo está pasando mal en estas fechas, también podemos ayudar. El consejo es claro: no hace falta hablar demasiado, a veces con una presencia tranquila es suficiente. «La Navidad remueve mucho, y acompañar sin prisa ni exigencias suele ser el mayor gesto de cuidado. Ayuda preguntar qué necesita, sin imponer nada y respetando su ritmo. Y es importante evitar frases como “tienes que animarte”, porque en estas fechas esos mensajes pueden hacer que la persona se sienta aún más incomprendida. La ayuda más valiosa suele ser la más simple, estar, escuchar y mostrar cariño. En Navidad, un gesto así puede aliviar más de lo que imaginamos», subraya Yolanda Romero.

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Europa: ¿un giro hacia la extrema derecha?

España es el país que más rápidamente se está identificando con discursos de ultraderecha. Según los últimos datos de la Encuesta Social Europea, el 21% de los hombres jóvenes, superando la media europea del 14%. Solo el 11% de las mujeres españolas menores de 28 años se identifica con esta ideología, frente al 9% de la media europea.

“Un hombre verdad”

En su discurso está la idea de que el feminismo ha ido demasiado lejos y presentan la igualdad como una amenaza a su masculinidad. Promueven la imagen de “hombre de verdad” ligada a fuerza física, autosuficiencia emocional y dominio. Cualquier desviación se ridiculiza. Idealizan un pasado en el que el hombre tenía un rol claro y jerárquico y la mujer uno subordinado. En la base de cualquiera de los movimientos antidemocráticos vemos la nostalgia de una masculinidad hegemónica, además de un profundo malestar económico y el rechazo a la diversidad.

Aunque desde el punto de vista cuantitativo no hay datos exactos que permitan un retrato exacto, el sociólogo Antonio Nicolás Álvarez Benavides, profesor de la UNED, encuentra varios rasgos en común. En primer lugar, que hay muchos más hombres jóvenes que mujeres que apoyan estas actitudes. “Tiene que ver con una concepción de la masculinidad o una respuesta a sus crisis vitales a través de la reafirmación de su yo masculino”. El segundo aspecto es la sensación de crisis continuada que le impide un futuro claro. “Esta idea de precariedad influye de una manera cualitativamente muy importante”.

Además de esta generación que se ha criado sin conocer una situación diferente a la incertidumbre, el sociólogo repara también en esa otra, en torno a los cuarenta, que vivió una ruptura brutal con respecto a sus padres. “En conclusión, tenemos varias generaciones de hombres desesperados y con grandes dificultades para realizar sus proyectos vitales. En una situación de crisis, desafección y desolación, es muy fácil que calen estos discursos si no hay una alternativa”.

Una idea errónea de “ser hombre”

No solo en España, en muchos de los países de la OCDE, la extrema derecha está reclutando a jóvenes insatisfechos mediante mensajes persuasivos que fomentan comportamientos violentos, tanto en el entorno virtual como en la calle. Pamela Nilan, catedrática de Sociología de la Newcastle University, Australia, confirma que el colectivo que con diferencia se siente más atraído es el de los varones menores de 30, como respuesta a su trabajo precario y desempleo intermitente. Esto les da una sensación de desventaja que contrasta con las altas expectativas que se depositan en la masculinidad.

“La propaganda de la extrema derecha promete a los jóvenes blancos que se sienten agraviados una consideración como sujeto superior que restaura la jerarquía patriarcal occidental. Esta retórica sostiene que el feminismo y el orgullo queer no solo han debilitado a los hombres, sino que han debilitado a la sociedad en general”, expresa Nilan. Es el discurso que ha calado en la manosfera, la comunidad virtual en la que los hombres se quejan de su situación vital e incitan a otros hombres a llevar a cabo acciones contra las mujeres. Su narrativa estimula su imaginación supremacista masculina a través de cuentos fantásticos

Para frenar estos movimientos, el psicólogo Sergio García Soriano propone educación para el ciudadano y protección de la salud mental. “La educación pone en valor los principios democráticos y permite conocer su historia para no repetirla. Por otra parte, una sociedad que protege la salud mental es más fuerte porque es más flexible. Ayuda a saber hasta qué punto soy un odiador o qué dificultades en el camino me llevan a proyectar en los demás mi agresividad u odio. Cuando uno es conocedor de esto, se vuelve más flexible, mejora su convivencia consigo mismo y con los demás y tiene mejor salud mental. Una sociedad que se conoce es más satisfactoria”.

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La nueva fascinación antidemocrática

Cincuenta años después de la muerte de Franco, su sombra se proyecta sobre España tomando la forma de una nostalgia inquietante. Generaciones que no han conocido ni la censura ni la falta de libertades miran hacia aquella época con curiosidad y añoranza, ignorando hasta los crímenes cometidos. En su particular revisión, la dictadura se confunde con un espejismo de estabilidad laboral, prosperidad económica y bienestar social. En este ejercicio de amnesia donde la verdad se escabulle, se impone una pregunta: ¿cómo se puede sentir nostalgia de un régimen que ni de lejos conocieron?

Franco murió el 20 de noviembre de 1975 a los 82 años de muerte natural tras una larga agonía. Aprovechando este aniversario, grupos neofascistas europeos se están movilizando en Madrid para conmemorar su legado. El 8 de noviembre la ultraderecha de Núcleo Nacional ya congregó a unas mil personas vestidas de negro frente al Congreso de los Diputados con símbolos nazis, cantando el Cara al Sol y coreando consignas antiinmigración. Bajo el lema “Sangre, Tierra y Tradición”, la manifestación exhibió pancartas con mensajes como “las vidas blancas importan”.

Los actos previstos se ampliarán al menos hasta el 23 de noviembre con un encuentro en la capital que convoca La Alianza por la Paz y la Libertad, una red encabezada por xenófobos italianos que en España está representada por Democracia Nacional. Según dicen en sus redes sociales, tendrá como lema “Europa, una, grande y libre”, un guiño a la idea franquista de España: “una, grande y libre”. La intención es clara: “ir ciudad por ciudad, barrio por barrio, en toda Europa, para construir un contrapoder”.

¿Qué hace que tantas personas rechacen la democracia?

En la raíz de todo movimiento antidemocrático late la vieja creencia de que unos nacen para mandar y el resto obedece. Cualquier deriva antidemocrática brota de esta fantasía ancestral que considera la autoridad como un don y la obediencia un destino. Pero no hay una sola ideología que explique el rechazo a la democracia, sino distintos modos de pensar y percibir el mundo, según ha detectado un estudio británico con 842 ciudadanos publicado hace solo unos días en Annals of the New York Academy of Sciences.

Sus autores examinaron diferentes pensamientos ideológicos a partir de una pregunta: ¿qué rasgos y creencias predicen el apoyo a ideas que vulneran la democracia? La conclusión, sin duda chocante, es que tanto quienes defienden el orden establecido como quienes desean derribarlo pueden acabar justificando la censura, la violencia o la exclusión de ciertos grupos si se dejan vencer por un pensamiento rígido y simplista. El pensamiento abierto y la capacidad de considerar ideas contrarias actúa, en cambio, como una vacuna contra la desinformación y el autoritarismo.

Además, la percepción de que el sistema es ilegítimo o de que “los otros” ya han cruzado líneas rojas alimenta la disposición a vulnerar normas democráticas. Al psicólogo Sergio García Alonso le lleva a la ventana de Overton, una teoría política que explica cómo algunas ideas previamente impensables se convierten en aceptables. “Pensar que nuestra estirpe es la elegida hace que nos sintamos privilegiados y en ese privilegio desdeñamos a los demás. En ese rechazo al otro, rechazamos la propia democracia”, nos indica. Recurre al escritor Thomas Mann, que en 1943 ya sugirió que el fascismo regresaría envuelto en la bandera de la libertad.

El 20% de los jóvenes apoya la dictadura

Los datos del último CIS son elocuentes. Casi un 20% de los jóvenes españoles de entre 18 y 24 años cree positiva la dictadura franquista. Mejor que la democracia de Sánchez, para más del 17%. En cuanto a la población general, más del 21% piensa que los años de franquismo fueron “buenos” o “muy buenos”.

En nuestro análisis con expertos, encontramos varios caminos que confluyen en esta percepción. El primero, la educación. García Soriano está convencido de que no se ha cuidado la formación del criterio de nuestros jóvenes. “Hubo una Guerra Civil que se ha ocultado durante generaciones para no herir cicatrices o no levantar más heridas. Hemos vivido con un tabú de lo que fue la dictadura y no hemos aportado una información fidedigna en los colegios para pensar el pasado con un sentido crítico. Sin esta educación, ahora hay corrientes de opinión que encumbran los momentos más oscuros de las dictaduras”.

Antonio Álvarez Benavides, sociólogo y profesor de la UNED, encuentra el germen en la misma cuna. “Tenemos una generación de jóvenes que ha crecido en un contexto de crisis constante en el que sus condiciones laborales son asumidas ya como precarias y las expectativas de realizar sus proyectos vitales son muy negativas. Ese descontento y de crisis continuada les hace optar en muchos casos por este tipo de opciones populistas de corte antidemocrático”. En su opinión, esto se agrava con la normalización del discurso, incluso desde la “falacia de las elecciones”. “Es una de las cosas que considero más graves”, añade.

¿La nueva ola neofascista es una amenaza real?

“Vamos detrás de lo que sería responsable. Ninguna democracia está a salvo de nada. Los derechos y democracias no son para siempre. Se necesita un trabajo para mantenerlas. Se necesita enseñar a sus ciudadanos para que tengan criterio a la hora de sostenerlas. Está en riesgo porque hay un movimiento de ultraderecha antidemocrático. Es una cuestión que no solo sucede en Europa, sino en todo el mundo”, responde García Soriano.

Álvarez Benavides confía en que estos movimientos no supongan una desestabilización. “Para la democracia en sí, como un sistema de gobierno que compartimos y que es la base de la propia Europa, creo que no son una amenaza. Por el contexto internacional, parece difícil, más allá de lo negativo que pueda ser en muchos aspectos, que se pudieran repetir los regímenes autoritarios de principios del siglo XX en países como Alemania, Italia, etc. Por mucho que la ultraderecha esté avanzando y que eso es un hecho constatable, peligroso y dañino para la propia democracia, no creo que se vaya a producir un nuevo asalto al poder de regímenes totalitarios”.

Lo que sí constata el sociólogo es que la democracia en sí ha retrocedido tal y como la habíamos concebido. “Una de las características fundamentales de la democracia liberal es que los derechos han ido creciendo a lo largo de distintas generaciones. Ahora observamos en diferentes países de la UE, incluso en el nuestro, que algunos de esos derechos no solo se han puesto en cuestión por parte de la ultraderecha, sino que además se han ido recortando. Algunos tienen que ver con las libertades individuales y con el hecho de estar en sociedad con la propia identidad de uno. Es el caso de los derechos de igualdad o LGTBI”.

Este retroceso lo confirma un informe del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral: “Europa ha visto un estancamiento o retroceso paulatino de la calidad democrática. Aunque no estamos ante un colapso, el compromiso con la democracia liberal sigue alarmantemente insuficiente”.

Desconfianza hacia las élites

Entre los factores que alimentan actitudes antidemocráticas señala la polarización política, la desconfianza hacia las élites, la sensación de que la democracia no cumple, las crisis económicas y migratorias, la manipulación informativa, así como gobiernos que erosionan ineficaces.

El Instituto McCain organizó un taller en Varsovia en abril de 2025 con representantes de la democracia, la sociedad civil y los medios de comunicación de Georgia, Hungría, Polonia y Eslovaquia. En la discusión sobre los factores que impulsan los movimientos antidemocráticos en Europa y el “atractivo del hombre fuerte”, hubo pocas diferencias: la desigualdad de ingresos, el fracaso de la democracia para cumplir sus promesas, la política de agravios y el desorden informativo.

Necesidad de líderes visionarios

El hecho de que la mayoría de los dirigentes y candidatos sean hombres mayores, ricos agrava el problema. Los participantes concluyeron que el autoritarismo de derecha está en auge en muchos países, donde la ciudadanía adopta la idea de que tener un líder fuerte dispuesto a “luchar” es más importante que proteger los derechos individuales y los principios democráticos. A medida que el mundo pierde la fe en la democracia, se necesitan urgentemente líderes visionarios. Según un informe del Centro para el Futuro de la Democracia de la Universidad de Cambridge, a nivel mundial, el 57,5% de los ciudadanos de los países estudiados no está satisfecho. En 2005, esa cifra era solo del 38,7%.

Cómo poner freno

“No conozco las competencias de la UE o hasta qué punto debe intervenir -indica Álvarez Benavides-, pero hay cuestiones presupuestarias u otras formas de impedir que ciertas medidas alteren los derechos de las mujeres, como está pasando en Polonia, o los derechos de las comunidades LGTBI, como en Hungría. Hay mecanismos, pero no una voluntad política tan fuerte”. En cuanto a estos movimientos, lo ve más complicado. “Desde el punto de vista de la juventud, ha habido una desatención tremenda por parte de la UE y de todos los gobiernos. Solo un 3% de los políticos de la UE tiene menos de 30 años. Si vemos las partidas presupuestas para jóvenes con respecto a otras, como Defensa, son mínimas”.

García Soriano opina que la UE debería tomar medidas ante un problema tan severo. “No está siendo ágil a la hora de leer los movimientos antidemocráticos y ultras que existen. Necesitamos un viraje hacia valores democráticos. Si no, esto nos llevará a nuevas guerras y conflictos”.

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