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Autor: Sergio García Soriano

Psicología de la vida cotidiana: Liderazgo, saber abandonar la función

El psicólogo Sergio García Soriano nos introduce en el liderazgo dentro de su serie “Psicología de la vida cotidiana”, y se centra en uno de los aspectos del liderazgo que denomina “Saber abandonar la función”.

Liderazgo, saber abandonar la función

Sergio García Soriano

“Si tu plan no contiene una estrategia de retirada o posterior al ataque…, con toda seguridad caerás prisionero.” (El arte de la guerra. Sun-Tzu)

Siempre nos han dicho que el líder es aquel que tiene “capacidades” para comunicarse de manera eficiente, sabiendo qué se quiere decir y modulando el lenguaje dependiendo del público al cuál se dirige.

Nos han dicho que el líder es aquel que tiene inteligencia emocional y empatiza con sus compañeros teniendo en cuenta la jerarquía que él puede representar.

Se nos ha dicho que él es el que define perfectamente metas y objetivos y que de esta claridad el grupo toma una dirección. Y sabiendo que todas estas características pueden estar presentes en un líder. A sabiendas que está atribución del liderazgo a veces se establece de manera informal, no es infrecuente que en un equipo de fútbol el “capitán” y el “líder” no coincidan. Uno designado por la jerarquía de la organización y otro por las ideas y las acciones que los demás han visto que defiende o que encarna.

Psicología: liderazgo

Sin embargo, cómo el líder piensa el final de su trabajo o de su proyecto hace también que se relacione con los demás de una manera diferente.

Cuando uno sabe cuando poner punto y final a su proyecto y no alarga innecesariamente la tarea entonces tiene una fuerza y una agilidad que no se la da la “formación universitaria o profesional de múltiples conocimientos”.

Ya que no es una cuestión de tener muchas ideas y la máxima formación, sino en qué pensamiento estoy. Tendríamos que respondernos a lo siguiente: ¿Enseño a los demás en el trabajo para que sean auto dependientes o prefiero sentirme útil y supervisar siempre los mismos detalles como en el inicio de la relación laboral?

Aunque no existe una guía para una decisión de estas características. El líder debe saber que en ocasiones está allí para iniciar proyectos nuevos y ponerlos en marcha, el aferrarse a ellos va a detener parte del proyecto y a sí mismo.

Hay que hacer un análisis de costes y beneficios y ver las circunstancias globales en las que uno está inmerso. Si nos pensamos parte de un engranaje más grande que nosotros en vez de pensar que somos insustituibles, será más fácil encontrar el momento de poner un punto final.

Aquí puedes ver otros artículos de la serie de Sergio García Soriano “Psicología de la vida cotidiana”.

Actitudes, EFEsalud, Equipo, Psicología, Trabajo

El síndrome del impostor/a

El síndrome del impostor/a o fenómeno del impostor/a es un cuadro psicológico en el que las personas que lo padecen tienen un miedo recurrente de ser descubierto como un fraude y no consiguen interiorizar sus logros profesionales o personales.

No es un trastorno mental reconocido, y por ende no se encuentra en el DSM.

Subtipos del síndrome

Los perfeccionistas: metas muy altas y cuando se consiguen no son suficientes. Siempre hay una objeción después de haber logrado un objetivo difícil.

Los individualistas: muestran una gran autosuficiencia, parecen seguros pero sin embargo, no levantan la mano en clase o no piden ayuda a compañeros porque piensan que eso romperá la idea de valía que tienen los demás sobre ellos.

Los expertos: piensan que en la selección de personal que hicieron para llegar a la empresa aumentaron su curriculum y que se equivocaron eligiéndolos. Ahora serán descubiertos y echados del trabajo.

Los genios naturales: su inteligencia es natural y miden su fluidez al hablar y a la hora de su desarrollo profesional. Si no aciertan a la primera, se enfadan.

Los superhumanos: su mayor obsesión es dar la “talla”, casi siempre centrados en lo laboral pudiendo descuidar su salud mental.

Algunas de las causas podrían ser las comparativas percibidas dentro de su familia de origen de tal manera que están repitiendo un patrón de hermano menor que no sabe o de hermano mayor autoexigido.

Y a pesar de las pruebas de su valía profesional o personal, siguen minimizando y pensado que ha sido cuestión de suerte o que los demás son más inteligentes que ellos y con más competencias.

Síndrome del impostor, más en mujeres que en hombres

El síndrome del impostor es más común en mujeres que en hombres y algunas de las recomendaciones que damos para solucionarlo serían:

  • Ir a un psicólogo.
  • Leer el propio curriculum cuando se tengan inseguridades.
  • Reconocer la valía de los demás sin sentirse inferior por ello. Estar entre buenos profesionales habla bien de nosotros y no a la inversa.

Se ha descrito un “ciclo del impostor” donde se pasa de una seguridad previa a una inseguridad a partir de la asignación de las tareas a realizar. Siendo necesario centrarse en las evidencias y en lo concreto para no desarrollar más este sentimiento de ser un fraude.

EFEsalud, Inseguridad, Psicología, Sindrome

¿Qué tiene de cierta la expresión «me han roto el corazón»?

Este miércoles (14 de febrero) ha sido San Valentín, y nosotros creemos que celebrar el amor es siempre buena idea. Ya sea amor de pareja, amor fraternal, amistad o amor por los animales, todas son formas de amar diferentes, pero igual de válidas, aunque a veces nos pasen por alto.

Sin embargo, algunas fechas señaladas parecen haberse diseñado exclusivamente para celebrar el amor romántico. Esto hace que gran parte de la población se sienta excluida de la festividad, y si estás pasando por un proceso de ruptura o pérdida, aún más.

Los corazones rotos también son habituales en estas fechas. Es probable que tú también hayas dicho alguna vez: “¡Me han roto el corazón!”, refiriéndote a un estado de tristeza que parece acapararlo todo. Pero, ¿y si te decimos que esta expresión se fundamenta en un síndrome real (que, además, tiene que ver con situaciones de estrés inesperadas, como puede ser una ruptura de pareja)? ¡Te lo explicamos!

El síndrome del corazón roto

Hablamos del síndrome de Tako-Tsubo, una patología conocida popularmente como síndrome del corazón roto. Es una enfermedad cardíaca poco frecuente caracterizada por la aparición de insuficiencia cardíaca aguda después de una situación estresante inesperada, sea emocional o física, como por ejemplo, una muerte inesperada, una pérdida económica muy grande, una caída sin poder levantarse durante mucho tiempo o una crisis asmática. Este pico de estrés causa la liberación masiva de adrenalina, que puede dañar temporalmente el corazón de algunas personas.

La patología se presenta de forma similar a un infarto, pero existe una diferencia sustancial: en un infarto, hay una arteria que se bloquea totalmente o casi totalmente, y en el caso del síndrome de Tako-Tsubo, las arterias no están obstruidas. El grupo más afectado son las mujeres posmenopáusicas entre 60 y 75 años que están sanas y sufren un episodio de gran estrés; sin embargo, se desconoce por qué es tan frecuente en ese grupo.

La patología recibe ese nombre porque el ventrículo izquierdo del corazón adopta una forma parecida a un tako-tsubo (en japonés tako significa «pulpo» y tsubo, «recipiente»), una trampa para pulpos que se utilizaba en Japón.

Como ya explicamos, el síndrome del corazón roto es una situación temporal y las alteraciones son reversibles. De hecho, algunos estudios afirman que la reversión es completa y que la recuperación se da sin necesidad de aplicar un tratamiento. Sea como fuere, si sospechas que tienes algún problema en el corazón, ¡lo mejor será consultar a un profesional!

No hay medias naranjas: tú ya eres la pera

En el libro El banquete o El simposio, Platón habla del amor y transmite una idea que seguro que todos conocéis: “El hombre primigenio era redondo (…) y teníamos 8 extremidades y 2 cerebros, y fuimos divididos por los Dioses. Así que nos pasamos la vida intentando encontrar esta otra mitad”, explicaba Edith Hall, profesora del Departamento de Clásicos e Historia Antigua de la Universidad de Durham (Reino Unido), en un capítulo de Historia de las ideasun podcast de la BBC (minuto 2).

La idea que se desprende de ese mito es que estamos condenados a vivir toda la vida tratando de encontrar nuestra otra mitad (literalmente), la famosa media naranja. Pero esta historia nos da a entender que no se concibe el éxito sin ir acompañado de una relación sentimental satisfactoria y que, por tanto, las personas solteras nunca podrán alcanzar una vida completa.

Esto se trata de una idealización o una falsa creencia de lo que es o debería ser una relación de pareja. Estas creencias propagan conductas de control, posesión, manipulación y aislamiento. «Es una fantasía pensar que se puede encontrar la media naranja«, explica a Verificat Sergio García Soriano, psicólogo, psicoterapeuta y miembro del Colegio Oficial de Psicología de Madrid.

Buscamos «perfiles que nos complementen, y aquí nos equivocamos porque no hay complemento posible, sino que hay que conocerse ya partir de ahí se va produciendo (…) el conocimiento íntimo a nivel personal, a nivel intelectual», añade. “Deberíamos pensar que, por un lado, somos naranjas completas, y por otro, somos naranjas carentes”. Esto quiere decir que «lo que necesitamos está fuera de nosotros en muchísimas ocasiones: tenemos que salir a buscarlo y saber que hay una carencia, pero no tiene que ver con la media naranja».

Si el mito fuera cierto, “podríamos pensar que deberíamos escrutar muchas posibles medias naranjas, y entonces deberíamos realizar una búsqueda muy amplia. (…) [Pero] la gente se empareja con personas del mismo municipio, de la misma calle, es decir, que hay una proximidad [física] y a partir de ahí surge”. Por tanto, concluye García Soriano, “es un mito romántico“.

EFEsalud, Emociones, Psicología, Relaciones de pareja

Psicología de la vida cotidiana: microrracismos

En un nuevo artículo de su serie “Psicología de la vida cotidiana”, el psicólogo Sergio García Soriano analiza los microrracismos.

Los microrracismos son comportamientos sutiles que manifiestan discriminación por motivos étnicos. Se suelen dar en personas que a pesar de manifestarse contrarios al racismo, de manera automática les parecen expresiones donde mantienen un tipo de racismo de manera poco intensa.

Esto es un reducto en nuestra manera de pensar donde estaría interiorizado un tipo de supremacismo donde un origen étnico es mejor que otros y expresarían un prejuicio no asumido por la persona.

Veamos algunos ejemplos de microrracismos

1) Ir en el metro o en el bus y cambiarse de asiento por el color de piel de la persona que acaba de ocupar el asiento libre junto al nuestro. De la misma manera, aparece una persona de etnia gitana o negra y automáticamente tocamos nuestro bolso o cartera comprobando que nuestras pertenencias están a salvo.

2) Al dar un servicio, pensar que una persona de otro origen étnico al predominante, no puede pagar el servicio.

3) Pensar “trabajo como un negro para vivir como un blanco”.

4) Preguntar varias veces a los estudiantes negros siendo el profesor, si han entendido la clase.

5) Decir voy a un “chino” en vez de decir voy a un bazar. Ya que tomamos el origen étnico como lo manifiesto frente al lugar donde podemos comprar.

6) Decir me han engañado como a un chino. Asumiendo que un chino es sinónimo de tonto.

7) Afirmar “no soy racista tengo varios amigos negros”.

8) Asumir que una persona es extranjera solo por su aspecto físico. Muchos nietos de inmigrantes tienen que responder frecuentemente a: “pero ¿de dónde eres? o ¿de dónde vienes realmente?

Sin darnos cuenta desde la infancia estamos viendo películas infantiles y guiones juveniles donde se asocia lo bueno con lo claro y lo malo con lo oscuro (ejemplo El rey León).

Los de piel morena o tez oscura suelen ser los malos o los sospechosos y además tienen una diferencia en el acento (les tomamos como extranjeros).

De tal manera que asumimos ciertos códigos “microrracistas” también en nuestra vida que aunque la educación nos intente ilustrar o corregir, pueden ser muy perseverantes y de difícil modificación, ya que nos han dado un sentimiento de pertenencia frente al otro.

Actitudes, EFEsalud, Psicología

Los Sesgos Psicológicos en la sociedad y sus medios de comunicación

sesgo es una tendencia del individuo en contra o a favor de algo, la mayor parte de las veces de manera involuntaria. Si observamos contextos culturales podemos observarlo, puede haber sesgos de género, (los hombres juegan mejor al fútbol que las mujeres) sesgos de una nación (los portugueses son peores que los españoles) de una clase social (hay más superdotados entre la gente blanca que entre los negros) políticos (el partido A cuando gobierna gestiona mejor que el partido B)

Cuando se juzga a un individuo basándose en la descripción estereotípica de un grupo al cual pertenece, el uso del estereotipo puede resultar  un error, (juicio preestablecido) ya que el individuo puede ser poco representativo del estereotipo.

El sesgo o estereotipo puede ahorrarnos tiempo de decisión a la hora de pensar un tema y de ponerle solución. Ocasionalmente, los sesgos pueden ayudarnos a ganar tiempo y a evitarnos. Sin embargo, en ciencia lo llamaríamos “error sistemático”.

Tipos de sesgo político

ENCUADRE O FRAME

El encuadre  de la noticia, sería el punto de vista desde el cuál se elige dar la información.

 Los políticos intentan enmarcar los problemas de una manera que hacen que una solución dada favorezca su propia inclinación política y aparezca como el curso de acción más apropiado para la situación actual.

PRIMING

El orden de las noticias o la yuxtaposición aparentemente inocente  en un periódico o en la pantalla del ordenador pueden querer producir un sentimiento  en el lector o espectador. ¿Para qué? Para producir un sesgo.

Por ejemplo en la   noticia: “Hoy es la investidura del presidente” y se avisa en la misma hoja de periódico de que esa noche emiten en un canal de televisión la película, “Golpe de estado”.

ANCLAJE

El anclaje es la importancia de la primera  información al tomar decisiones.  Esa primera información genera un punto de referencia sugerido implícitamente como el «ancla» y a partir de ahí se establecen aproximaciones. Por ejemplo, en las negociaciones para llegar a acuerdos entre partidos. Es importante quien lanza los primeros puntos del acuerdo empezando por peticiones máximas para después ir moderando estas peticiones pero ya se parte de un punto determinado. En las pujas de Ebay por conseguir un producto pasa lo mismo pero al revés, se empieza por un precio mínimo (ancla) y a partir de ahí se va incrementando. Sin embargo, ese mínimo a veces puede ser desorbitado pero le ha dado al cliente una sensación de que el producto es bueno.

EL EFECTO HALO Y EL EFECTO CUERNO

El efecto halo y el efecto cuerno suceden cuando el prestigio/desprestigio de una persona o de un objeto generan  simpatías/antipatías  sobre otra persona por el hecho de estar juntos.

Efecto halo debe su nombre al halo del santo que irradiaba una luz o energía desde su cabeza que alumbraba a su alrededor.

Efecto cuerno debe su nombre a «mano cornuta» y tendría que ver con el pensamiento supersticioso o mal de ojo generado cuando te desean un mal destino.

Concretamente,  si al observador le gusta/disgusta  un aspecto de algo, tendrá una predisposición positiva/negativa  a todo lo relacionado con él.

 Por ejemplo, si llevo a actores o escritores famosos y reconocidos internacionalmente a un mitin o éstos dan el apoyo claro a un líder político, voy a generar un efecto positivo de los observadores hacia ese candidato. Es posible que los seguidores de estos personajes generen o descubran simpatías por este partido.

Y a la inversa, si consigo asociar a un adversario político con alguien que genere animadversión o tenga una dudosa reputación entonces,  se creará un estigma por el efecto cuerno.  Por lo tanto, la información sobre  regímenes autocráticos o personas bélicas son usados para generar mala imagen en el otro líder político. Y así el votante, sentirá repulsa por esta opción política.

STATUS QUO

Sería aquel sesgo o  preferencia por el estado actual de las cosas. La actualidad (o statu quo) es el punto de partida o de referencia y cualquier modificación a partir de esa base se percibe como una pérdida.  Debido a este sesgo, es más difícil ganar elecciones para partidos nuevos ya que generalmente preferimos la estabilidad de  lo conocido frente al cambio.

Existen en Estados Unidos talleres para la «erradicación de los sesgos». Sin embargo, el sesgo no se puede eliminar completamente. Uno puede no dejarse llevar por ellos, puede conocerlos y reducir esa tendencia pero no seríamos humanos si no tuviésemos sesgos. Los sesgos forman parte de la ideología de la persona dentro de una sociedad y por lo tanto, se pueden «reconducir» pero no se puede vivir sin ellos. A veces, a los partidos políticos y sus campañas de marketing  no les interesa una pedagogía para la reducción del sesgo ya que parten de algunas campañas con  una «visceralidad» ajena a los datos que pueden interesar a un votante en relación a sus intereses del día a día.

Por otro lado, incluso la inteligencia artificial (IA) tiene sesgos porque esta hecha por humanos sesgados y si se le introduce a la IA más información de una índole que de otra, la respuesta que se obtenga tendrá esa tendencia y la neutralidad  no existe.

BIBLIOGRAFÍA

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Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Barcelona. Debate

Actitudes, Esteriotipos, Psicología

Psicología de la vida cotidiana: micromachismos

Sergio García Soriano elije los micromachismos para presentarnos un nuevo capítulo de su serie de contenidos para EFEsalud sobre “Psicología de la vida cotidiana”.

Todos nosotros para pensar utilizamos “atajos mentales”, sesgos. La ciencia pretende ser imparcial pero se reduce al campo científico y avanza vía “errores”.

Cuando opinamos o en la vida cotidiana, no solemos utilizar los conceptos científicos, utilizamos la ideología, un conjunto de creencias sobre cómo debería ser el mundo o cómo creemos que es.

Los micromachismos están relacionados con maneras estereotipadas de relacionarnos con las mujeres. Son una manera sutil de mostrar actitudes y comportamientos “sexistas”.

Micromachismos, algunos ejemplos

  • Tendemos a ser más afectivos con las niñas que con los niños y a utilizar un lenguaje más sentimental con ellas que con ellos. Está más tolerado el llanto de una niña que el de un niño.
  • A los padres cuando ejercen su rol se les denomina “padrazos” porque se supone que están haciendo un esfuerzo extra con los cuidados del bebé. Sin embargo, con las madres suponemos que es su responsabilidad la crianza de los hijos.
  • Si una pareja heterosexual va a un restaurante y pide vino, existe más probabilidad que sea a él a quien se dirija el camarero/a para la selección y la primera cata o degustación. También la cuenta y el pago se suele dar por hecho que será él quien se hará cargo.
  • En una acera, si van caminando un hombre y una mujer, es más probable que ellos suelan ocupar el espacio más del centro y ellas más cercanas a la pared. Se trata de un reducto de la protección.
  • Con la misma edad, hijos e hijas adolescentes tienen diferentes normas con los mismos padres. En ellos, se supone una mayor fuerza y autonomía personal. En ellas, se cuida su honra sexual y se tiene miedo por ellas, porque sean engañadas o violadas.
  • Ellas cuando tienen descendencia se plantean dejar de trabajar o combinar ambas facetas. Ellos no suelen plantearse dejar de trabajar.

No es fácil erradicar por completo los micromachismos o extirparlos. Sin embargo, podemos reconocerlos para poder no dejarnos guiar por ellos.

Cuando sabemos que se pueden dar en cada uno de nosotros, podemos conseguir no padecerlos de manera automática y, por lo tanto, reconducir nuestra manera de ver la vida cotidiana en este sentido.

EFEsalud, Psicología